jueves, diciembre 20, 2018

Catrillanca: Una imagen (no) vale más que mil palabras.


Como persona dedicada al trabajo con imágenes en movimiento, especialmente documentales, enterada de las discusiones sobre la realidad en cámara, la puesta en escena, los falsos documentales, la manipulación de conciencia, la post-verdad y un largo etcétera propio de estos tiempos, no puedo dejar de reflexionar qué pasó cuando vi las recién reveladas imágenes del operativo policial que terminó con la muerte del joven mapuche Camilo Catrillanca.

Teniendo bastante seguridad que los carabineros habían mentido cuando dijeron que había sido un “enfrentamiento” –una investigación rápida desestimó dicha mentira tempranamente-, y conociendo la cantidad de montajes que la policía chilena ha realizado en la zona las últimas décadas, me dispuse a mirar las imágenes.

Todo lo que rodeó el “operativo” dejó de tener importancia cuando vi en uno de los vídeos la imagen de Camilo Catrillanca cabeza abajo en el tractor que manejaba antes que le dispararan por la espalda en el cráneo.  Dicen que estaba vivo.  Agonizando.  Inconsciente, claramente.  Un policía le sostenía la cabeza, mientras el otro realizaba curaciones para detener la hemorragia.  Se escuchó que había que sacarlo de ahí. Pensé en cómo sacan normalmente a las personas de un accidente: lo inmovilizan, actúan rápido, saben que cada segundo es la diferencia entre la vida y la muerte.  Pero este no fue el caso.  Parecía que se tratara de neófitos que no fueron preparados para nada.  Pareció un grupo de niños asustados que reciben órdenes y las ejecutan con la rapidez de un adolescente que obedece a regañadientes a su mamá.
Al bajarlo del tractor se les cayó.  Se les cayó al suelo.  Una persona que recibió un balazo en la nuca se les cayó al suelo.  Desde que comienza el vídeo, hasta que lo suben de mala manera a un auto último modelo –pagado con los impuestos de todos nosotros- pasaron nueve minutos.  Evidentemente no les importaba que esa persona se salvara.  Lo triste es que si hubiese sido un blanco, rubio y empresario, probablemente la bala que le atravesó el cráneo ni siquiera se hubiera disparado.
Volvamos a la imagen (y al sonido sincrónico).  Vi/escuché esta imagen en mi computador, sólo minutos después que fue liberada y pensé en el valor de ella.  De lo que provocará en la sociedad enrabiada que ha salido a la calle a protestar el último mes por esta causa.  La muerte de un inocente está pasando ahí, frente a nuestros ojos.  Registrada por cámaras que fueron puestas para proteger a nuestras fuerzas de orden. No para registrar su actuar en impunidad.  En el momento en que vemos en nuestros teléfonos, televisores, computadores la imagen del inocente muerto, la teoría posmoderna de la imagen se hace humo.  Porque ahí está, gritando que es verdad, que mataron a un inocente, como han matado a decenas.  Pero la imagen no está sola.  Sabemos que nos han mentido. Sabemos que han montado falsos enfrentamientos cientos, miles de veces; sabemos incluso que la responsabilidad no es sólo de quien disparó esa bala que quedó en el cráneo de Camilo.  Que la responsabilidad es del Estado. De todos nosotros, que por no tener una imagen que lo muestre vívidamente, no creímos –a pesar de todo- que pudiera ser cierto.  Lo de Catrillanca, Lemún, Catrileo y tantos otros que nos pesan en la memoria no-visual de esta nación chilena.

Seguimos –para bien o para mal- asombrándonos del actuar humano y del medio que lo registró para reproducirlo una y otra vez.  Hasta que creamos que es cierto.  Y hasta que de tanto mirarlo, dejemos de estremecernos como la primera vez.

sábado, noviembre 04, 2017

Buika en Santiago de Chile

Conocí a Buika hace unos diez años gracias a la canción “Jodida pero contenta”   (Buika Collection, 2009) que posteó una amiga, entonces estudiante de Flamenco, en alguna red social.  Creo que escuché esa canción unas mil veces.  Por esos mismos años, cuando vivía en París, realizó un concierto en la capital.  Lamentablemente, sin saber de esto, había comprado ya una entrada para ver a Jack Johnson, lo que ya era demasiado para un presupuesto estudiantil como el mío.  Mi amiga mexicana que asistió a ese concierto, volvió extasiada, diciendo que había sido una experiencia inolvidable.  Desde entonces y, en realidad, desde que la escuché por primera vez, que quería verla en vivo.
Todo este largo preámbulo es para decir que el concierto que realizó anoche esta artista valió completamente la pena la espera.  Con un remodelado y completo Teatro Oriente, Buika se presentó con su banda de cuatro músicos (trombón/piano, guitarra, bajo y cajón), llenando el escenario con su voz, su desplante, el talento de la banda, sus historias y el humor que la caracteriza.  Las dos horas de concierto, al calor de las palmas, los coreos y las improvisaciones, se convirtieron en una experiencia magnífica y en la negación del público a dejar que se fuera, (esto a pesar de las manifiestas ganas su maestro de cajón por retirarse). 

El paso de Buika por Santiago reafirma lo que ella misma, entre risa y canto, expresó con claridad: no importa tu origen geográfico, ni el idioma que hables, ni la religión que te albergue. Los sentimientos humanos son compartidos a lo largo y ancho del planeta, y en eso la música, es una clave universal.  Tanto mejor aún si se realiza con esta honestidad, calidad y talento.  

lunes, julio 17, 2017

Pajaritos a volar o educación extraescolar

¿Es necesario que cualquiera te diga que lo escribes lo han escrito miles? ¿Para qué cortar las alas de un pajarito que no ha bebido el aire de una cumbre o el vértigo de una rotura de alas?
¿Para qué?

jueves, agosto 11, 2016

Tere


Tengo una amiga que se llama Tere. Vive al otro lado de la cordillera, pero nos conocimos al otro lado del Atlántico. Tomamos mates. Salimos de juerga. Caminamos por ahí bebiendo, comiendo, contándonos la vida. Tere me ofreció pizza cuando mi refri estaba vacío y llovía en París. Obvio. Siempre en esos momentos llueve en París.  Nos hicimos familia. Organizamos muchas raclettes y cuando queríamos putear, lo hacíamos en castellano. Porque no nos salía en Francés. Y la Tere cuando se enoja es brava eh. Nada de cosas a medias. Ahora, de vuelta en nuestros países, puteamos en francés. Cada una al otro lado del teclado. Ese es nuestro secreto. Nuestra complicidad eterna. Porque muchos puedan entender ambas lenguas, pero el idioma entre las dos, lo hicimos a nieve, mate, queso, vino y fuego.

Je t'embrasse nena <3 span="">

viernes, junio 24, 2016

Imágenes

En la ciudad

Una mujer adulta se limpia las lágrimas, sentada en la banca de una avenida ruidosa de la ciudad. Una niña sentada a su lado, le cuelgan los pies sin llegar al suelo, la mira.

Un hombre sentado en la escala de entrada al metro abre un maletín gastado, se peina, acomoda su carpeta de currículums, se levanta, se sacude el polvo y se dirige al edificio de enfrente.

domingo, septiembre 06, 2015

Milena

Milena –coincidimos todos quienes la conocimos- era muy especial. Abrazaba cactus, esos que nadie quiere tocar por miedo; irradiaba una luz que no es muy común encontrar. Fumó sin parar muchos años. Debe ser que debía equilibrar la sensibilidad extrema de una persona como ella, con la cantidad de durezas con las que hay que lidiar día a día en este mundo.  Milena se movía por amor. Por amor a la vida, a sus compañeros, a la música, a la realización de proyectos conjuntos. Y no había que conocerla mucho para saberlo.  No fui amiga íntima de Milena. La vida nos cruzó unas veces. Es por eso que no puedo siquiera imaginar el vacío que deja en sus más cercanos. Porque hoy cuando me enteré de su partida definitiva, me saltaron sin control las lágrimas. Y me pregunté por qué. Y revisé los correos que intercambiamos alguna vez para hacer unos vídeos que finalmente nunca llegamos a hacer. En su último correo me decía “No era el momento, ya haremos cosas hermosas, disfruta mucho París”.
Lo que sembró Milena germinó. En el alma de quienes se cruzaron con ella: amigos, cercanos, las decenas de músicos –entre ellos mi hermano- que recibieron su apoyo para seguir en el camino pedregoso que es dedicarse al arte.
Le pregunté a mi hermano por sus restos, siento una profunda necesidad de despedirme de ella, de decirle que la acompaño en este tránsito donde al fin descansará en paz después de una larga enfermedad. Pero mi hermano no sabe. Entonces le digo que prenderé una vela y pondré flores en su nombre.  Ella las recibirá donde esté. Porque así fue Milena, una luz que hoy sigue siendo parte del aire.
Ya nos encontraremos un día querida Milena. Para hacer cosas hermosas como tú me dijiste. Como todas las que tú hiciste en este paso por la tierra, haciendo de ella un mejor lugar para los que te rodearon ¡Bon voyage!

lunes, agosto 10, 2015

Infancia



La servilleta aceitosa-ambar-naranja en el bolsillo del delantal del colegio, por la sopaipilla enviada para la colación.