sábado, junio 13, 2009

La Vuelta al Mundo


Me acuerdo en una primaveral tarde Valdiviana, estar conversando con mi querida Angélica, maestra y amiga, y mencionó algo que es tan simple, pero que me hizo (y me hace aún) tanto sentido...

Hablábamos del Orbe. Fuera de Chile digamos, y de los países de origen en general. De los amigos que se fueron a tal o cual país lejano, de las relaciones a distancia, de las becas para estudiar fuera, las vacaciones con pasaporte, la necesidad de husmear lo que más se pueda, lejos de este país que se está cayendo del mapa. Festivales, congresos, viajes de placer, de trabajo, de conocimiento, de estudio, de urgencia por abrir la mente. Entonces ella, con la convicción en la mirada, y la asertividad de sus palabras me dijo: "Es que la generación que les tocó a Uds. es la generación de la apertura al mundo, de los viajes. No puede compararse a nuestra generación (la de los 60's) cuando viajar no se consideraba una necesidad. A esta generación le tocó un mundo interconectado, que requiere no sólo estar al día con la tecnología, sino que estar moviéndose físicamente siempre. Antes nosotros estudiábamos el postgrado aquí en Chile, y aquí mismo en Chile nos quedábamos, salvo contadas excepciones" (Esto sin contar periplos como los exilios, claro).

Aún así, con toda esta globalización y tecnologización, (que según algún profesor que tuve en la Universidad, comenzó cuando a Colón se le pasó por la cabeza emprender un viaje para llegar a las Indias), creo que seguimos siendo mucho más humanos de lo que pensamos. Mucho más.
Si bien tenemos menos tiempo, andamos de un lado para otro, conectados y enchufados a cuanto artefacto existe, rodeados de claves de acceso y códigos binarios, y ocupamos de excusa que necesitamos conectarnos a internet por trabajo, la gran mayoría de las veces el tiempo empleado en internet tiene que ver con facebook, para ver las fotos de la guagua de la amiga que nació en Londres, o el primo que se casó en Estados Unidos, o los paseos de la amiga que se fue a Finlandia por amor. Tiene que ver con MSN, para hablar con los amigos con los que nos seguimos debiendo ese café hace meses. Con el correo electrónico, donde enviamos los más largos y cortos mensajes para expresar lo que tenemos dentro. Con Twitter para saber qué está haciendo o viendo el otro en el minuto. Con este mismo blog, panel expositivo de tanta cosa que a una se le pasa por la cabeza a diario, y que requiere ser escrito para comunicarse. Para no olvidarse que somos humanos y necesitamos estar conectados. Aunque parezca slogan de compañía de celulares. La tecnología que nosotros mismos como humanos hemos creado y fomentado, no es sólo una herramienta del capital para intervenir y enajenar nuestras vidas. En la vida diaria, sigue siendo sobretodo una manera de contactarse con aquellos que más queremos y que, tal como diría Angélica, por la era viajada, móvil e informacional en que nos tocó vivir, necesitamos más que nunca, y a pesar de todo. Justamente porque no podemos vivir solos; como el más primitivo de los monos tampoco pudo hacerlo.

3 comentarios:

Daniel dijo...

Es que ese es el gran objetivo que tiene la tecnología, estar en contacto con la gente que uno quiere.
Saludos

L Mery dijo...

En mi caso, al menos, el uso de la tecnología (comunicacionalmente hablando) tiene un 90% de componente "emocional".
Un abrazo (virtual, pero no por eso menos verdadero :)
L.

p.d. y el otro 10% ha sido, rotundamente, de un componente más bien "emocionante", jajaja.

andiepax dijo...

por ahi escuche que la tecnologia es un medium para volver al origen.