martes, julio 02, 2013

Chilenos Sin Voto: desde el "¿Por Qué No Se Van"? hasta el "Haz tu Voto Volar"


En total, debo llevar unos tres años viviendo fuera de Chile.  Contrario a lo que se piensa, vivir fuera del territorio en el cual naciste, creciste y te formaste como persona y profesional, no significa olvidarse del país; sino incluso, puede significar lo contrario.
Y no estoy hablando de la nostalgia, que según un amigo, con el cual en parte concuerdo, no sirve de nada.  Estoy hablando que cuando vives fuera de tu país, sobretodo en ciudades multiculturales como la que vivo, estás todo el tiempo obligado a replantearte una y otra vez sobre tu identidad y nacionalidad.  
Con la distancia y el conocimiento de otras culturas, otros climas, otras personas y maneras de ver el mundo, rápidamente comienzas a construir una identidad a partir de la diferencia: “Este piensa así, muy diferente a como en Chile se actúa o piensa”.  También hay maneras más directas de reflexionar sobre tu país, como cuando alguien que no lo conoce, te pregunta cómo es, dónde queda, cómo son las personas que viven ahí.  Explicar de dónde vienes, es constantemente un ejercicio de fade in y fade out.  Debes esforzarte por establecer categorías que los otros puedan comprender, e intentar también que esas categorías no caigan en un cliché vacío de sentido.  Inevitablemente terminas diciendo “tienes que ir un día para conocerlo”.  Y todo el mundo quiere ir.  Siente curiosidad.  Plantea un desafío por lo caro, lo lejos, y lo mítico de sus paisajes.

Otra reflexión que surge cuando te alejas un poco del lugar de donde siempre viviste, es que en todas partes se cuecen habas.  La desigualdad, la lucha por vivir mejor, la búsqueda de un trabajo con un sueldo digno, por adquirir mejores conocimientos, por encontrar el bienestar, es un deseo humano transversal –y por obvio que suene- vital para cualquier ser humano; venga de donde venga.
Hace unos días en Chile fueron las elecciones primarias para escoger el candidato que representará cada coalición (uno de derecha, otro de centro-izquierda).  Miles de chilenos que seguimos de cerca las noticias diariamente, que nos interesa lo que pasa en el país, porque en algún momento nos planteamos volver, o simplemente porque ser chilenos es parte de nuestro ser en este mundo –es la lengua que hablamos, la comida que comemos, la identidad que nos define, nuestro territorio de afectos, etc-, no pudimos votar.  Como no hemos podido votar en ninguna de las elecciones anteriores.
Parece inaceptable que a estas alturas, con la cultura cívica y la tradición republicana que ha tenido Chile durante su historia independiente –salvo excepciones, claro-, hemos llegado a pasar una década del siglo XXI sin tener voto de chilenos en el extranjero.  Más aún en este mundo móvil, global y migrante que nos ha tocado vivir hoy en día.  Chile y los chilenos merecemos el respeto de este derecho.  No sólo porque así lo dicta nuestra Constitución Política, sino también porque cada chileno que vive fuera de su territorio, es un brazo que une el país con un mundo que geográficamente está lejos.  Cada chileno interesado en votar a sus representantes, es también un representante en el mundo.  Cuando en una reunión conoces a una persona que viene de los Balcanes o de la República Centroafricana, y le cuentas que vienes de Chile, un país que parece tan lejos como a ti el de ellos, tu cara se ubica geográficamente en su mapa.  En ese momento, para ellos, tú eres Chile.  Como hablas, lo que dices.  Es probable que no se acuerden de tu nombre, pero cuenten en otra ocasión “ah sí, una vez conocí a una chica chilena”.
En un foro respecto a la discusión del voto de chilenos residentes en el extranjero, leí un comentario que decía que si “tanto nos importara Chile, estaríamos ahí, y no viviendo fuera”.  Y entonces ahí es cuando uno menea la cabeza e intenta hacer entender que si uno salió es porque fue en busca de mejores horizontes, no pocas veces, para regresar a fortalecer nuestra democracia y nuestro crecimiento como sociedad latinoamericana que somos.  Ese tipo de comentarios me retrotrae al lamentable prejuicio del exilio dorado con el que debieron luchar quienes salieron de Chile durante los años de la dictadura.
Chile es un país acogedor, es la casa.  Vivir fuera tampoco es un paraíso.  Aunque tengas trabajo, beca, amigos, y logres formar un territorio de afectos.  Quien afirma que los chilenos que vivimos fuera, hemos abandonado el país, y por ello no tenemos derecho ni a voz ni a voto, les invito a viajar.  A tomar aire.  A vivir unos meses fuera, donde nadie habla tu lengua, ni come pan con palta al desayuno, ni toma once.  Lo invito a adaptarse a una realidad distinta, y así poder descubrir cuán chileno realmente se puede uno sentir, cuando se vive lejos del territorio que lo vio nacer.  Sin chovinismos, pero tampoco sin resentimientos.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felicito por tu reflexión, me identifico plenamente, un abrazo

Anónimo dijo...

Entiendo absolutamente lo que dices, viví dos años fuera, ahora tengo dos hijas en el extranjero, es mas a una la llamaron vocal de mesa si no justificaba (lo que hizo por correo en la notaria que correspondía), de no hacerlo arriesgaba ser sancionada con una multa, es tan aberrante y no pudo votar.
Espero para Nov. esto ya este solucionado....

Antonio Morales dijo...

Excelente tu trabajo, voy a compartirlo desde mi FB e indicarlo cuantas veces sea necesario. Nuestros connacionales y nuestras "autoridades" DEBEN, de una vez por todas, sacarse de la cabeza más de 1 siglo de discriminación e incongruencia.

Anónimo dijo...

Me identifico plenamente con lo que has escrito, con tu reflexión, cada día que pasa añoro volver, pero quisiera ver a mi país mejor, cosa de no arrepentirme luego por dicha decisión tomada.

soleilaviv dijo...

Coincido contigo. Vivir fuera de Chile es ampliar el horizonte y volcarse a ver a tu país con ojos distintos. Pero no es olvidarse, ni dejar de pensar en el país. Muchas veces es lo contrario, juntarse a recordar e intentar mejorar las desigualdades que se hacen evidentes al observar lo que sucede en el nuevo contexto. Muchas gracias por el artículo.

Unknown dijo...

sabes comparto contigo muchisimas cosas de las q hablas en el articulo, ya llevo 6 anios en estados unidos y es realmente dificil aprender a vivir sin familia ni amigos, llegamos mi hermano y yo, en ese tiempo 17 y 21 respectivamente, sin amigos, sin familia, sin muchas cosas q en algun momento la veiamos insignificantes en chile, pero solos valia oro, como una botella de pisco x ejemplo! hahaha pero aunke yo tb viva fuera del territorio nacional, al igual q tu, y me dan muchas ganas de poder dar mi voto; No encuentro q sea justo dar mi opion politica sin estar viviendo en chile, sin estar sintiendo lo q significa mi voto, mi opinion, mi deseo; realmente nuestro voto, chilenos en el extranjero, podria decidir kien es el siguiente presidente, pero te pregunto, xq tomarnos atrubuciones q no nos corresponden, solo x el hecho q ese presidente o presidenta cambie alguna estupidez en su mandato, y nosotros no vamos a tener q pagar mas o menos en el peaje, ni tampoco soportar las termoelectricas, ni tampoco los cambios de la inflacion ni del ipc... x eso digo aunke yo me creo mas chileno q nunka y q me tengan identificado no solo x mi nombre sino x "el chileno", creo q no es justo q si nosotros no sufrimos o gozamos de los veneficios o maldiciones como el transantiago, no tenemos q dar nuestra opinion hasta q las vivamos en carne propia! bueno es mi humilde opinion... y aunke sea un derecho el voto deberia seguir como esta a los chilenos recidentes! yo vivo en un lugar donde no puedo elegir kien me gobierna ni kien me puede dar mas facilidades legales y me da mucha rabia... imaginate como se sentiria si alguien q no vive en chile decide x ellos! hay q pensar las cosas dos veces!

David dijo...

Si bien no he nacido en Chile, he pasado mucho tiempo en dicho país y por eso el hecho de no estar hace muchos años allí, me vincula mucho mas con el mencionado país. Si puedo conseguir promociones en pasajes espero poder disfrutar de regresar a la tierra en la que pase grandes momentos

Germán Westphal dijo...

El hecho es que los ciudadanos chilenos en el exterior son un misterio para la clase política chilena. Por tanto, el proyecto de ley de las senadoras Alvear y Allende y algunos senadores de RN, busca restringir su voto a sólo las elecciones presidenciales y plebiscitos nacionales donde el peso del voto desde el extranjero sería mínimo. En cambio, dada la concentración de chilenos en el extranjero en algunos distritos electorales importantes como los de Santiago y algunas provincias, su voto podría tener un peso decisivo en las parlamentarias independientemente de su heterogeneidad política. Este es el motivo por el cual el proyecto en cuestión busca excluir a los ciudadanos en el exterior de tales elecciones. En otros términos, la clase política parlamentaria no quiere someterse al juicio de los chilenos en el extranjero, un electorado desconocido para ella. A esto, por supuesto, se agrega la UDI que busca imponer más trabas, pero no es la única fuerza parlamentaria que lo está haciendo. Otras lo hacen mostrando simpatías por la causa, como las senadoras Alvear y Allende, por ejemplo, mientras a la vez pretenden imponer restricciones. Para mayor información, véase el siguiente sitio ciudadano:

https://www.facebook.com/groups/Por.el.voto.chileno.desde.el.extranjero/