lunes, octubre 16, 2006

Prematuro Testamento


Lo conocí el año 2001 en un taller de poesía que por esos años daba en el Centro Cultural de España. Fumaba y bebía bastante; pero tenía ese aire de poeta de mediados del siglo pasado, que generaba cierta confianza en las palabras que decía, y en las que nos inspiraba a crear. Luego del taller, pasaron unos años, que fueron años de reacomodo para él, luego de su tercer regreso a Chile después del periplo del exilio. Nos volvimos a encontrar el año pasado, primero mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas, y luego en su estudio en el centro de Santiago, para realizar una larga y distendida entrevista. Para entonces ya no bebía y fumaba mucho menos. Se le veía cansado, con varios años más de los que tenía encima. Él fue uno de los cuatro creadores que elegí para retratar el tema de mi tesis "Retorno y Reinserción 1980-1994, el Rescate de la Esperanza Exiliada, Perspectiva de Cuatro Creadores Chilenos".
Durante la elaboración de la tesis, me sumergí en sus palabras contenidas en mi grabadora, y en sus frases grabadas en sus libros, incluyendo su última obra que conocí antes de ser publicada "
Relación Personal".
El jueves recién pasado, escribí un pre-proyecto de mi corto documental de fin de semestre, en donde una de las ideas principales, nació de una conversación con Millán, y así lo explicité.
El sábado en la tarde, mientras caminaba por Av. Apoquindo, lo vi sentado en una banca de una plaza. Me puse contenta de que el destino nos haya juntado en ese lugar, porque hace un buen tiempo que no lo veía. Seguí caminando en dirección a su figura, pero me equivoqué. Mis ojos me engañaron, y era otra persona quien estaba ahí con la mirada perdida en la nada.
Ayer domingo leí el diario como de costumbre, y me encuentro con la frase:
"El sábado en la madrugada, Miembro de la Generación del '60: Murió el reconocido poeta Gonzalo Millán" Me quedé pasmada, porque si bien sabía que padecía de una enfermedad (que no estaba segura si era cáncer), él sólo tenía 59 años. Asistí a su funeral ayer, y reinaba un ambiente de inconformismo; como de sorpresa ante la repentina partida del poeta. Se cantó Charly García, Serrat, y el cura habló para todos los amigos no creyentes de Millán. Me sumo a la cita que La Nación hace:

Testamento

"Al fuego, mi único heredero
dejo mi noble cuerpo, y al viento albacea,
la dispersión de mis cenizas
Nada dejo a la tierra que invierte la carne en sus entrañas
A la poesía lego la imagen póstuma de mi corazón
martillando como un puño de brasa
el refrigerador del infierno
".

6 comentarios:

camafeo dijo...

Hace mucho tiempo no te veía llorar con tanta tristeza. Fue súper rápido todo, así es siempre con los maestros.
Todos somos beneficiarios en su testamento, porque las letras son de todos.

F.

criscom dijo...

yo por aquí todavía...

qué bonito y qué tristeza.

Pía Bórquez dijo...

se nota cuando alguien te marca.

mis saludos y respetos.

gonzalo dijo...

la muerte; vivimos danzando con ella, hasta que al final nos traga.

carlos subiabre sierralta dijo...

No había leído ese testamento, tan intensamente suyo.

Gracias

Quijanito dijo...

Me uno, no había leído tan bello testamento. Este post es casi tan bello como el testamento, pero en el casi lo dejamos abierto. Gran Blog este. Me gusta. Saludos.