miércoles, julio 29, 2009

De Vuelta (desmitificaciones varias)


Ya volví a tierras chilenas. La estadía en Europa fue un agrado. Incluso considerando que llovió bastante y hasta tormenta eléctrica tropical tuvimos entre medio.
Le informo amable lector o lectora, que no fui en viaje de paseo, por lo que poco puedo contarle sobre las rutas turísticas, o los más connotados lugares-hito para visitar. Aunque no me quejo porque si bien es cierto que fui a trabajar, por esos lados realmente se trabaja hasta las cinco de la tarde, y en verano oscurece entre diez y once de la noche, así que tiempo para recorrer en las tardes tibias de Paris, o disfrutar las caprichosas nubes holandesas, de eso sí tuve.
No iba a Europa hace hartos años desde que fui la primera vez en el 2000. Y volví a sorprenderme como en aquella vez, cómo nuestra cabeza está llena de mitos... Por ejemplo que los parisinos son unos malditos antipáticos que si no les hablas en francés se dan media vuelta sin casi mirarte. O que Amsterdam es la ciudad maaaaás liberaaaal y reventada, y que los Países Bajos es un lugar progresista (de centro izquierda) por excelencia. El mundo está lleno de prejuicios, mitos y paradojas, y cuando nos encontrábamos en Nijmegen, una ciudad a unos cuarenta minutos de Amsterdam, muy cercana a la frontera con Alemania, el director de la fundación que visitábamos nos explicó que nos encontrábamos en "La Habana" de Holanda. Que era la única ciudad donde la izquierda era preponderante en el área política.
Me perdonarán mi ignorancia sobre el tema, pero no dejé de sorprenderme. Sobretodo porque uno asocia al "progresismo" con la izquierda. Pero bueno, ellos tienen otra historia también... otra historia con el stalinismo, con las guerras, con su constitución como país (son una monarquía constitucional). Quién sabe. Tal vez están más allá de nuestra antigua y trasnochada visión de las izquierdas y derechas. Da para pensar, porque hasta el día de hoy, cuando contamos sobre nuestra investigación de Joris Ivens (documentalista holandés, característico por documentar los grandes eventos históricos de la izquierda durante el siglo XX), algunas personas nos levantan una ceja, diciéndonos que él recién hoy (a más de cien años de su nacimiento, y veinte de su muerte), está siendo reconocido en su país natal por su obra, más allá de sus inclinaciones políticas.
Respecto a que los parisinos son unos desagradables, y que, por default, Paris es una ciudad hostil para el visitante no-europeo o no-francoparlante, creo que es una exageración. Paris tiene en cada esquina (y no exagero), en cada una de sus esquinas, mapas con diversos tamaños y funciones para no hacer que el turista se sienta una pobre hormiga (que uno lo es, por cierto), ante una ciudad de tal magnitud. El parisino es educado. Está acostumbrado (sobretodo en verano) a ser invadido por personas de todas partes y me dio la sensación que intentan ser lo más amables con uno, que en primitivo francés se acerca a pedir ayuda.
Es tan bueno viajar. Y abrir bien los ojos. Escuchar, ver, sentir, oler, observar, oir. Hacerse una propia imagen y disfrutar lo que más uno quiera de las ciudades. Sin que sea necesariamente el Louvre o el barrio rojo lo que HAY que visitar primero.
Por cierto, Amsterdam me pareció más una postal de ciudad-pueblo tranquila que esa imagen de ciudad carretera non stop (lejos de las siete calles del barrio rojo, los coffee shop, smart shop, sex shop, vitrinas rojas con mujeres bailando... quedan diez mil calles más donde la vida es de lo más tranquila y apacible).
No es por ser contreras no? Pero es lindo esto de plantearse el turisteo diferente. Puede Ud. contarme su experiencia como siempre.

3 comentarios:

Daniel dijo...

Yo hice algo parecido cuando estuve en Mendoza, el unico lugar fuera de Chile donde he estado. No hay nada mejor que dejarse llevar por el instinto, ir a donde no te van a llevar los guias y empaparse de la vida común y corriente de la gente, de sus costumbres y de su manera de ser.
Saludos

Anónimo dijo...

que lindo su regreso...extrañaba sus escritos!

L Mery dijo...

la vida es para desmitificarla, aquí, en la quebrada del ají, ahora y mañana :)

Me gustó mucho este post, sobre todo imaginando cuánta emoción hay detrás de todo lo alcanzado.
Un abrazo gigante y que sigas volando aaaaaaaaaaaaaalto (y harto!)
Cariños. L.