viernes, enero 20, 2006

El Inalienable Viejo Verde Nacional



Hace harto tiempo que me debía este post, pero con tanta contingencia lo había dejado pendiente, pero cada día que salgo de mi casa y cruzo la calle, me acuerdo que tengo que escribirlo... Cada vez que salgo y escucho un ruido entre dientes de asquerosos viejos de mierda que no tienen respeto ni por sus hijas y nietas (porque yo perfectamente podría ser hasta bisnieta de muchos puaj!) Dios me libre.
Este país puede ser definido de varias formas. Joaquín Edwards Bello, con su suspicacia y humor particular, lo definió como "una larga y angosta faja de envidia". Absolutamente razonable dada la sociedad que le tocó vivir, y es un principio perfectamente aplicable a la sociedad chilena actual. Los matinales (fiel reflejo del lado más bizarro del país), se empeñan en destacar y requetecontra destacar "la solidaridad de la gente de Chile", con sus slogans refritos de "Chile ayuda a Chile" "Los Chilenos unidos por el temporal", etc, etc. Situación que se multiplica exponencialmente, como puede inferirse, en invierno. Ya en un post anterior hablé de la molestia que me causa que gente se meta en tu intimidad cuando te estás dando un simple y tierno beso con tu amado(a).
Bueno, se me iría la vida describiendo tan elegantes características de nuestra nachilenacionalidad, pero hay uno que me molesta de sobremanera, sobretodo porque es casi imposible de evitar. O sea... la envidia, a palabras necias, oídos sordos, lo de los matinales, es mucho más fácil, basta con apagar la tele y desviarse de la tontera. Un par de improperios a los guardias que se meten en tu vida privada, y finalmente el dulzor del amor, pasa el trago amargo de que te arruinen un momento romántico. PERO, que se te ocurra arreglarte un poquito, porque quieres verte bien, causar una buena impresión al lugar donde vas, sentirte linda, ponerte un escote un poco más pronunciado o una falda un poco más corta, y no puedas dar un paso sin que un ciento de viejos verdes desemboquen todas sus frustraciones lanzándote un asqueroso sonido entre dientes, es algo que me saca de quicio.
Yo opté por ponerme los audífonos con música desde la salida de mi casa, hasta que llego a ella de vuelta. Así no tengo que escuchar ninguna de las estupideces que este totalitarismo de viejos verdes que impera en la calle, se les ocurre decir. Pero lo encuentro injusto. Porque la calle es de todos, estoy en todo mi derecho en escuchar los ruidos de la ciudad, en estar atenta si alguien grita mi nombre porque me conoce, o de escuchar mis pasos en el asfalto si me da la regalada gana. Pero no. Ahí aparecen los viejos de mierda dándose vuelta para verte por lado y lado. Para analizarte más que el mismo médico en una chequeo general. Yo lo encuentro intolerable. Y más intolerable que una no pueda hacer nada contra ellos.
La otra vez en la esquina de mi casa, un tipo me empezó a molestar y no me dejaba pasar para seguir mi camino. Encontré inaceptable que por el sólo hecho de ser mujer, se sintiera con el derecho de tomarse la calle sin dejarme pasar. Le dije con palabras nada amables que se corriera, ante su negativa, tomé mi bolso que llevaba pesados elementos y lo golpeé en la cara. Sus compañeros que lo miraban desde enfrente reían a carcajadas. Yo no me enorgullezco particularmente de la escena. La encuentro bastante patética en realidad. Pero era tanta la rabia acumulada que tenía contra esa clase de gusanos, que no pude contener la ira.
Ahora, maticemos. También están los tipos, entre ellos simpáticos obreros, que te cantan o te dicen cosas graciosas, y que logran sacarte una sonrisa. Hay un juego popular, un respeto en medio de esa canción que cantan cuando pasas o la palabra amable, que te alegra el día. Pero los otros viejos tienen tomadas las calles y, por eso, hago un llamado a decir NO al totalitarismo de los viejos verdes en nuestras ciudades. Apelo a la misma conciencia que sanciona a los delincuentes, a castigar a los viejos de mierda que no tienen ningún tipo de escrúpulos. Y hago un llamado a las autoridades a que velen por nuestros escotes, nuestras minis y nuestro derecho a vernos lindas en la calle. Sin tener miedo que nos vayan a agarrar algo, nos vayan a susurrar asquerosidades al oído o nos nieguen el paso en la vereda. Mi compromiso es no quedarme callada. No dejar de ponerme linda para salir, y de, día por medio, dejar de usar los audífonos, para recuperar mi esquina.
He dicho. Hagan lo suyo mujeres.

21 comentarios:

camafeo dijo...

Washita!!

perdón, pero no puedo evitarlo... soy verde, y humanista, y cristiano, pero no viejo.

Yo creo que el problema de fondo aquí, es la poca poesía que se utiliza, la falta de originalidad, el poco ingenio desarrollado por los piropeadores.
País fome po, qué más queda por decir.

Tu Pancho.

PS: igual fue chistoso cuando la señora del persa nos gritó: chhhhh, no cuente plata delante de los poooobres!!!

Nati dijo...

lo peor es cuando pasan de los susurros al oido a las manos...
nada peor, y una ahi sin poder hacer mucho... ahi me lleno de mierda..

Cheshire dijo...

mmmm.... yo les enseñaría a todas (si supiera, claro) una que otra arte marcial, cosa que cuando les pasara alguna molestia como tal pudieran pulverizar, atomizar y desintegrar al gil que no se sepa comportar......

Saludos!!:D
JCM

criscom dijo...

sabes que me imagino la lata que debe dar que unos viejos culiaos reprimidos griten huevadas.
yo creo que ese fenómeno se da simplemente porque somos unos reprimidos. reprimidos porque como pocas mujeres andan así (de reprimidas) hay muchos hombres reprimidos (sin sexo y no acostumbrados a ver mujeres lindas)
que gritan huevadas.

En una sociedad más abierta, más libre, menos reprimida, las mujeres se ven lindas (todas) y pueden sentirse lindas porque saben que nadie les dirá nada... incluso nadie las mirará porque todas andan así.

Creo que sucede algo parecido con los extranjeros en nuestro país: ¿se han fijado cuando pasa un negro o un gringo con cara de gringo?...
Todos se quedan mirando como huevones... y es porque no estamos acostumbrados a lo nuevo, a lo bonito, a lo extraño, a lo transgresor... nos incomoda.

A pesar de lo charcha que pueda sonar esto, a pesar de lo subdesarrollado que representa, creo que tenemos esperanzas... en el fondo creo que vamos a superarnos.

En todo caso me sumo al llamado -no de denunciar esto a las autoridades, sino- de enfrentar a estos tipos o de sancionarlos de alguna forma, y todos, no sólo las mujeres afectadas.

El novio, señor, lolo o caballero que sea testigo de una agresión verbal de un viejo verde, está en el deber de decirle en su cara lo penca que es su acción.

Eso por el momento...

Vero dijo...

desde que decidí venirme en bici a la pega, la existencia de los viejos verdes se ha hecho cada vez más evidente. que desagradables personajes, que aburrido hay que estar para ponerse así de cargante...
en fin, parte de la fauna urbana no más.
lo que sí, es que me gustaría tener las agallas de responderles de vez en cuando, pero confieso que me da susto...

Monin dijo...

Es enfermante no poder verse "algo" bien, ni siquiera digamos bonitas ni nada por el estilo, sin que salgan esa manga de neandhertales a decirte estupideces... es insufrible...

claro que hay algunos que te hacen reír, pero lamentablemente son los menos.

Admiro tu reacción del golpazo con la cartera en plena cara!!! yo quiero hacer lo mismo alguna vez!!! jejejej

Un abrazo, te seguiré leyendo!!

mary dijo...

Hola, ha sido todo un gusto leerte, interesante tu tema, me ha agradado mucho, pues te diré que esta historia se repite de generación en generación, me has hecho recordar muchas cosas y bien desagradables al respecto.
Los hombres chilenos y las mujeres son muy reprimidas en este país,y la mayoría también muy hipócritas diría yo, pues todo se hace escondido, las mujeres muy relajadas en su forma de vestir y poco caprichosas por eso cuando aparece alguien diferente crea el caos en la calle.
He vivido 10 años de mi vida en Brasil y te aseguro que nos llevan muchos, pero muchos años de ventaja, ya ves que cuando van los hombres chilenos para allá se vuelven locos, para mi volver de allá y notar como eran los chilenos, no lo podía creer que tuve que cambiar nuevamente todas mis costumbres al vestir pues era insoportable salir a la calle, es una falta de respeto sin nombre, claro no falta la situación agradable y bonita, pero la mayoría de las veces es lo contrario. Somos muy atrasados lamentablemente en muchas cosas y esta es una de ellas.

Alejandro dijo...

He llegado a este blog por tu comentario y creo que la primera impresión, positiva y cautivadora, fue por el comienzo de la quinta Sinfonía de Beethoven que tienes en el título de tu blog.
Saludos!

Pollo dijo...

Excelente!!!
Golpée a todo el mundo no más, se lo merecen

Nati dijo...

srta actualice...

Hernán Fco. dijo...

Shidi, bella mujer como puedes no queres que te lo digan, es un absurdo, y te digo que mis maestros son unos verdaderos señores amables, educados y también pícaros y entretenidos comparados con los mexicanos y sus mujeres, Dios me libre, si no tienen nada pero nada de respeto, sobre todo en las mujeres de bajo estarto social, las tomas y ya, y si se entretiennen solo las matan, asi de simple.
Y tu alegando...visita mi blog, Serrat hizo un homenaje a las mujeres de Ciudad Juares y de sus familiares mujeres desaparecidas.

Hernán Fco. dijo...

oye y me permito llamar la atencion del vocabulario de Criscom, será asi como nos expresamos?

Nati dijo...

y ¿ por eso nos tenemos que quedar tranquilitas y mansas esperando que nos pasen a llevar y que nos digan todo su discurso de machote desesperado?.....

camafeo dijo...

La situaciòn de Ciudad Juárez es bien distinta. Allí el problema no radica en que los hombres se tomen a las mujeres porque sí, o porque se crean muy machotes. El problema allí es el desprecio que existe por el "perraje", por la gente común y corriente, esa que le trabaja a los importantes, a los adinerados, que allí, son demonios aprovechando un paraíso.

Shidi ! dijo...

Al que le caiga que se lo ponga...

criscom dijo...

¿Cuál es el problema con mi vocabulario señor hernán fco.? ¿Te molestan los garabatos, te incomoda leerlos... Qué?

Icy dijo...

Shidi, no te preocupes... a estos sujetos hay que puro gritarles:

SUB-NORMAAAALLLL!!!! y listo!!

Pobrecita!!! Yo tb. paso por lo mismo y eso que soy bastante mayor, valorrrr (y eso, acá donde estoy trabajando ahora!!) UF!

Besitos para ti y para Camafeo!

WonderW dijo...

Hola.
Primera vez que leo algun comentario tuyo y te puedo asegurar que esa inpotencia es generalizada... de hecho yo soy una de las pocas mujeres que se da vuelta a contestarles (con toda mi ira desenfranada), pero estos sujetos son tan DES-CEREBRADOS que pasan del "amor" al "odio" en un solo paso... de "rica" cambian su discurso a "put#@, mar@/#"... yo prefiero pensar que en casa les espera la triste y cruel REALIDAD...

Claudia en el mundo de las maravillas dijo...

Me ha tocado ver de todo en las calles del centro de Santiago. Desde el viejo "chicha" q molesta sin ningún respeto a una mujer q va empujando un cochecito de bebé, hasta el pobre huevón (si, asi hablo yo)q no tiene mejor panorama q puntear a la escolar en la micro. Y en ninguna de esas situaciones he podido quedarme callada (yo y mi bocota...). Claro q ha sido patético, pero digno.
El peor episodio, sin embargo, no fue saliendo en defensa de alguna otra chica, sino q lo sufrí en carne propia, cuando caminando por San Diego una tarde de invierno, ya oscuro, un borracho oficinista se cruza conmigo en la vereda, y tiene la desfachatez de dirigir su mano directamente a mi entrepierna... asi, sin anestesia. Yo tuve una reacción tan violenta, q el tipo se paro, me miró y me pidió disculpas q a mi me parecieron sinceras.
No creo q haya q callarse. Nunca.
Por ahora vivo en España y me siento liberada de una carga enorme, siento como si hubiera salido de la edad de piedra. Ahora entiendo lo q es el respeto por la mujer. Y eso q AMO Chile.

Alex dijo...

Umh... primero que todo, no se si soy un viejo verde (tengo 47 por lo que pareciera que si lo soy), me crié en un país muy chato cerrado al mundo por culpa de unos señores de izquierda que juraban que latinoamérica era el mundo y no había nada más allá. Me crié encerrado en la cordillera, en un país de mujeres bellas que ocultaban su belleza porque les enseñaron que era "feo" mostrar su belleza.
Hoy vivo en un Chile distinto. Un país más abierto al mundo, que luego de sumergirse en un mar de sangre se convierte en un faro de libertad. Tanta libertad que ya no tememos tener una jefa mujer y no tenemos susto de decir que somos gay o como yo, que no tengo susto en decir que a mi edad todavía puedo y quiero.
Yo tengo educación, me enseñaron a respetar a las damas y a las que no lo son. Pero que pasará con mis contemporáneos, a quienes nadie enseñó a respetar a nuestras pares. Pues simplemente no se controlan, no los contienen.
Mujeres lindas y destapadas de Chile. El viejo verde nacional no es tan malo, sólo tiene que aprender a comportarse en un mundo de libertad. Aprender a ser poeta, aprender a ser educado, a admirar sin agredir. A disfrutar de vivir en un país de mujeres bellas. A aguantar la calentura para la bruja que tenemos en la casa o la colega que de vez en cuando nos regala un poquito de felicidad "al velador".

Anónimo dijo...

Mira chula...
No escupas al cielo... algún día serás vieja y reprimida.
Aunque sea un viejo verde vas a pedir.
O a lo mejor serás como el montón de viejas verdes jajajaj