domingo, octubre 28, 2007

Domingo


Hoy día en Una Belleza Nueva estuvo Sergio Peña y Lillo, y terminó su conversación definiendo la valentía:
La valentía no es el niño que entra a la cueva del león, sino el padre que entra temblando a buscarlo.
Así de simple; así de complicado.
vencer el propio miedo.
De los valientes es el reino de los cielos dijo tb este abuelito...
Ayayayaayay

8 comentarios:

Nati dijo...

ah.
ni me lo digas.

ps: odio todo hoy

Imadia dijo...

Buen programa. Muy ciertas las palabras, aunque ambos son valientes... creo yo. En distintos grados.

Un abrazo!

Chiquilla anónima dijo...

Llegué a ti por los comentarios en el blog de Pepa Valenzuela...primero, porque me pareciste chorísima; luego evalúo los escritos en tu blog y sí, me funcionan los textos cortitos y reveladores...me reí con la analogía con Ozzie y pensé en decirle al chiquillo que me gusta que debiera ser valiente como el padre que se mete a la cueva del león....no al miedo, dicen por ahí, yo lo convierto de a poco en caballito de batalla.
Besos linda, espero que nos leamos.

=***!

Nati dijo...

aaaaa mas fome querer ser valiente cuando el leon no quiere asustar a nadie. ja!
bu!

Anónimo dijo...

Sí, por lo que mencionas se desprende claramente y se reafirma que valiente no es aquel quien no siente miedo, sino mas bien, valiente es aquel quien enfrenta el miedo.

Atte.,
Carlos Arturo Escobar.

Anónimo dijo...

Entre tanta perorata barata de los que potean, no dicen nada valorable, mas pienso en el fondo de la entrevista, para comentar realmente ¿escucharon el programa o solamente se limitaron a ver?

Anónimo dijo...

era postean, corrección del posteado anterior.

adolfo seleme castillo dijo...

Yo pienso que la alegoría que cita Peña y Lillo se ha de entender de la siguiente manera:
Todos sabemos que los niños poco entienden esto de ser valientes, todo lo contrario, el niño es un ser muy confiado por causa de su inocencia y conciencia. Por lo tanto, que el niño entre a la cueva del león no supone enfrentar el miedo ni una demostración de valentía, solo supone una ratificación de inocencia.
Por otro lado, la voluntad autoimpuesta del padre de salvar al hijo de las garras del león, supone la conciencia del peligro latente (no necesariamente significa un arrojo de valentía, puesto que el amor a su hijo es más fuerte que su osadía de enfrentar al león)y la subyugación del temor como sentimiento opuesto al valor.
Moraleja: "la valentía ni el temor son suficientes cuando el amor es más fuerte".