martes, abril 21, 2009

Prejuicios


Hoy día, mientras caminaba a la hora de almuerzo por Isidora Goyeneche, altura Plaza Perú, pensaba que podría haber elegido una profesión u oficio que fuera más normal. Digamos como "normal" trabajar de nueve a seis. Alisarme el pelo teñido rubio, ir al gimnasio, usar tacos y cartera oscura. Ropa seria digamos. Diseños derivados de mil malformaciones de Cocó Chanel.
Ir de Happy Hour, al solarium, coquetear con el compañero del escritorio del frente, enterarme de las intimidades de la gente de la oficina porque sólo estamos separados por paneles de género, que no nos permiten vernos, pero sí escuchar hasta los suspiros.
Y entonces trabajaría para pagar mi auto nuevo, mi departamento con conserje, mis vacaciones en Punta Cana y, quizás, de no estar conforme, una rinoplastía o una lipo.
Y si de ganar se trata, tal vez me buscaría al tipo con mejor cargo, me teñiría más rubia, iría más al gimnasio y al solarium, y le haría los puntos hasta obtener lo que quisiera. Eso, aunque en realidad estuviera enamorada. Entonces se pensaría que mi vida es muy fácil.
Alguien como yo, caminando con jeans y zapatillas, apestada de los oficinistas de esa mala copia de USA que es ese barrio, pensaría que mi vida está hueca y perdida en una sociedad de consumo cruel.
Esta es una buena canción para este desdoble prejuicioso.

2 comentarios:

Daniel dijo...

La verdad yo también tengo ese pequeño prejuicio, pero más bien por la poca innovación de la gente, en esa seguridad de ser igual al resto, y no solo en pegas de oficina, sino que en cualquier profesión.
Saludos

PD: Dejo la invitación extendida a visitar mis blogs: El Kiosco Bloggero (http://elkioscobloggero.blogspot.com) y El Deportero Chile (http://eldeporterochile.blogspot.com)

Shidi ! dijo...

gracias daniel por tus visitas, pasaré por tu casa a visitar tb
:)