domingo, mayo 24, 2009

Tener Menos de Treinta (pero casi 30)


Una amiga me contó el otro día la siguiente situación. Ella, en una tranquila y recatada búsqueda de novio, fue rechazada indirectamente por un hombre post 30 porque ella tiene 27. La razón: "El problema de las minas entre 25 y 30, es que todavía se creen adolescentes, pero no lo son. Todavía viven con sus papás, y puede que sean profesionales, pero aún no son independientes. Ya sea porque no les alcanza la plata para vivir, o porque no se lanzan aún en la conquista de la independencia".
El diagnóstico es lapidario. De-so-la-dor. Lo anterior, entonces, se traduce en un sinnúmero de inconvenientes para quien no quiere volver a proyectarse en el limbo que existe entre los 25 y los 30 (o pasados los treinta). Esto es como cuando tenías entre doce y catorce años. Eras demasiado grande para vestirte como cabr@ chic@, pero demasiado chico para vestirte como un pequeño-adulto-adolescente. Entonces alguien inventó la horrenda palabra "lola" o "lolo", o la más posmo "teen". Preadolescente le puso la ciencia más estudiosa. Entonces la pre-adolescencia se hacía eterna esperando esa juventud más independiente. Hasta que llegó. Pasaste los carretes rancios de la universidad, te hiciste profesional y aunque eso en este país, como en mucho otros, no te permite más libertad en los primeros años que pagar algunas cuentas, comerte una tabla en un happy hour o vivir bien aperradamente con un amigo, ya está. Eres libre.
Ahora. ¿Libre para qué?
¿Libre para vestirte con zapatillas o tacos? ¿Libre para escoger si inviertes en un departamento o en un Doctorado? ¿Libre para decidir si sigues viviendo con tus viejos? ¿Libre para planificar qué harás después de los treintaytantos?
Siempre he pensado que las edades están sobrevaloradas. No niego que puedan existir, años más, años menos, las crisis de los cambios de folio. Pero como quien diría, cada edad debe tener su encanto ¿no? No quiero sonar autocomplaciente, pero por favor, con todo respeto del librealbedrío de aquel hombre que rechazó a mi amiga por tener 27 y su consecuente vida poco arreglada, creer, que tienes todo el camino por delante, las posibilidades del mundo abiertas a tu esfuerzo y dedicación, sigue siendo aún , y el cielo lo quiera así, la mejor de las ventajas para vivir esta incertidumbre pre-adultez-seria-paga-cuentas-créditos-pre-formación-de-familia. Eso, aunque en algún lugar de tu razonamiento aristotélico sepas que es una ilusión. Aquí Platón aún triunfa.
Total sí, qué tanto; todavía tenemos veinte, já !

3 comentarios:

Rafa dijo...

Y lo mismo pasa con las mujeres de treinta y algunos que rechazan a los de veintitantos......al parecer Siempre existirá un desface o periodo de adaptación al nuevo folio que genera rechazo a los que aun viven una "etapa anterior"....¿acaso sus intereses son distintos a los nuestros por tener 2 o 3 años mas???...no creo que sea pa tanto, aunque la desesperación tiende a influir mas de lo que uno quisiera en algunos casos. por ahora me dedicare a vivir a mi ritmo...

Daniel dijo...

Por lo menos yo, encuentro muy interesantes a las mujeres entre 25 y 30 años.
Saludos

Arale dijo...

Q freak el tipo, yo cacho q era un viejo ya pelon y q su vida era tan desgraciada q no encontro nada mejor q bajandole el autoestima a una veinteañera q tiene todo el mundo por recorrer, pobre tipo me da pena.
Les voy a poner mi ejemplo, tengo 25 y mi novio 31, y si la cosa fuera alreves seria igual de feliz como lo soy ahora, no entiendo la necesidad de emparejar a la gente con su misma edad, q fome pq no saben de lo q se pierden.