viernes, abril 21, 2006

No Hay Herida que Cierre en el Patio 29


Cuando tuve noción por primera vez, a eso de los once o doce años, que existían los llamados "detenidos desaparecidos", no podía entender por qué no podían encontrarlos... si ya Pinochet no era presidente. Pasó el tiempo y me enteré que existían "fosas comunes", es más, que habían cientos de fosas comunes a lo largo y ancho del país (algunas conocidas, otras desconocidas), y que ahí descansaban revueltos, amontonados, sofocados por la tierra y el paso del tiempo, cientos de restos de asesinados por los agentes de la dictadura militar. Menos podía entender por qué no se hacía algo por sacarlos pronto de ahí, para que sintieran el sol de la libertad, aún después de muertos. Pero decenas de tristes episodios han pasado desde entonces. Como que volvieran a sepultar en la misma fosa común restos de DDDD (ya tienen hasta sigla instituicionalizada) a vista y paciencia de sus familiares, sin esperanza de poder saber si realmente eran ellos o no, o la vergonzosa quema de los hornos de Lonquén. Doble asesinato, hacer detonar aquello que hizo arder a cientos de opositores a la dictadura.
Y ahora, año 2006, se informa que las identidades de restos del patio 29 del Cementerio General, que se dieron hace más de una década, son erróneas (a pesar del secreto y escondido "Informe Glaswow" que indicaba ya el año 94 la posibilidad de que las identidades fueran equivocadas). Una vez más el paradigmático patio 29 se abre ante la sociedad, para ver que hay heridas que deben sanarse para que la nueva piel pueda salir. Recordé una entrevista que hice para mi tesis donde un escritor me decía que los escritores exiliados eran "el patio 29 de la literatura chilena", porque estaban perdidos, porque deambulaban por ninguna parte, entre uno (o dos o tres) países extranjeros que los acogieron, y su país natal, Chile, que ya estaba demasiado cambiado al retornar del exilio. Se me repite una y otra vez la idea... ¿Cuántos patio 29 tenemos aún en nuestra historia y memoria de país? ¿Cuánta exhumación incorrecta volverá a emerger, para decirnos que aún nos quedan episodios de los cuales hacernos responsables? ¿Cómo enseñar a nuestros hijos que esto pasó, y que fue cierto, y que deben aprender la existencia de los Derechos Humanos, sin la rabia que a nosotros como primera, segunda o incluso tercera generación nos tocó vivir?
Hace unas semanas escuché con atención un comunicado de la Vicaría de la Esperanza, entidad clave en la defensa de los DDHH en dictadura, en el cual informaba de una nueva etapa: preocuparse por los desposeídos y por la aberrante brecha social y económica existente en Chile. Me alegró el alma escuchar eso... porque por años la Vicaría ha luchado ciegamente por no dejar que el tiempo sobresea la verdad y la justicia, y un cambio en su discurso significaba un avance potente. Pero aquí estamos de nuevo. El patio 29 abierto, nos recuerda que no se trata de volver atrás... sino que las heridas tardan en sanar, y ante todo, hay que hacerse cargo de ese duelo que como país nos ha costado tanto sobrellevar.

5 comentarios:

Vinka dijo...

Lo importante es no perder la memoria, muchas veces pienso que este país, o esta sociedad es una desmemoriada, creo que la única manera de seguir adelante con esto es simplemente no olvidar, pero si perdonar.
Un beso te quiero muy buen post
mon

Don Chere® dijo...

Esta cagada del IML es demasiado grande...los gallos sabían hace mucho tiempo que las identidades eran malas...quien le compensa a esas familias el dolor que estan sintiendo?

Yo los ilumino.-

Saludos.-

camafeo dijo...

Somos cabros chicos todavía.
Nos mintieron mucho, y la mentira es un elemento que te impide crecer. Chile es un cabro chico.
Pero no se puede sobreseer la memoria. Y por suerte, por acá no es necesario comer pasas para recordar.
Esperemos que sea la última vez que escuchemos esto.
Esperemos...

Tu Pancho.

Alma dijo...

Esas cosas solo pasan aca... En Chile...
Y todos se lavan las manos... Porque estamos aca... en Chile
Ese error solo viene a agrandar más la verguenza que carga Chile sobre los hombros, la de tener a tanta gente muerta, desaparecida, acallada sin miramientos por pensar distinto.
Saludos
Alma

Shidi ! dijo...

Lamentablemente no pasa sólo en Chile alma... pasa aquí y al lado, donde pusieron una ley de punto final forzada, al norte, donde un informe de verdad y reconciliación de varios tomos, no bastó para que los mismos asesinos sigan pululando en el poder... más al Este, donde los muertos siguen enterrados y nunca nadie respondió por ellos. Pasa al otro lado del oceáno, donde las torturas y asesinatos "de guerra" aún ocurren.
Es larga y ardua la tarea... pero hay que empezar por casa... y eso sí que es cierto.
salu2, gracias por la visita