
Ayer en la tarde, mientras ordenaba mi pieza me decidí a prender la tele para ver qué interesante podía haber. Me encuentro con un despligue en las afueras del Hotel Marriot, porque Fujimori está en Chile. Quedé sin aire por dos cosas: uno, porque en la sobremesa inmediatamente anterior, había tocado el tema de cómo Fujimori cometió crímenes aborrecibles, y aún así se anda paseando, sin que ningún peruano común y silvestre pueda hacer nada por impedirlo. Y el tema había venido a propósito de cómo las sociedades necesitan sanar sus heridas, enterrar sus muertos, sentir que se hizo justicia y que no todo en la vida es impunidad. Bueno, y segundo, porque hemos tenido momentos tensos las últimas semanas con Perú con quién, diplomáticamente o no, se ha tenido que volver al tema de los límites, la soberanía, el mar.
En uno de mis últimos años de universidad realicé una investigación que se tituló "Perú en la Década de los Noventa: Fujimori, La Salida Autoritaria y La Reestructuración Neoliberal". Ahí pude descubrir cómo este hombre fue títere de los militares y brazo político de uno de los peores conspiradores de la historia del Perú: Valdimiro Montecinos. Y cómo, además, se cometieron crímenes, estafas, violaciones a los derechos humanos, en plena década de los noventa, cuando se suponía que América Latina sanaba sus heridas dictatoriales.
En Chile todo el mundo infló el pecho cuando se dio a conocer el informe Rettig y el posterior informe de tortura, diciendo que era único en América. Bueno, en mi humilde opinión, eso es chovinismo, porque Perú hizo un muy extenso informe, donde se incluyen violaciones de los Derechos Humanos hasta la década de los noventa (y ojo que hay un capítulo extenso dedicado a este señor que decidió aterrizar en Chile). Personalmente les recomiendo los capítulos II y III, pinchen aquí para llegar a la página web http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php.
Además, pueden ver cómo este ex presidente es patúo (perdón lo coloquial del término, podría utilizar otros más fuertes si se quisiera), para proclamar su victimización desde Tokyo y su próximo regreso a las elecciones presidenciales de Perú, en su página web personal .
El Gobierno chileno ha actuado con pies de plomo, porque se deben tomar en consideración muchos factores políticos, diplomáticos, judiciales, tanto nacionales como internacionales. Se dice que no es poco el tiempo que podría estar Fujimori en Chile, hasta que se tome la petición de extradición del Perú. Esto me recordó a lo de Pinochet en Londres... las mismas palabras... canales diplomáticos, extradición, juicio en el propio país, asociaciones ilícitas, crímenes...
Esperemos que nuestros vecinos juzguen de verdad a este hombre, sobre el cual pesan
la petición de 21 procesos judiciales por delitos de agresiones, falsificaciones, estafa, secuestro, toma de rehenes, homicidios, enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos (y ojo que una asociación de peruanos en Chile pide que se le juzgue acá, porque afirman que en Perú reinará la impunidad). Ojalá el gobierno chileno esté a las alturas de las circunstancias. Ojalá así sea, porque las heridas de un pueblo no pueden sanarse mientras el delincuente siga suelto, y queriendo postularse a presidente.
En uno de mis últimos años de universidad realicé una investigación que se tituló "Perú en la Década de los Noventa: Fujimori, La Salida Autoritaria y La Reestructuración Neoliberal". Ahí pude descubrir cómo este hombre fue títere de los militares y brazo político de uno de los peores conspiradores de la historia del Perú: Valdimiro Montecinos. Y cómo, además, se cometieron crímenes, estafas, violaciones a los derechos humanos, en plena década de los noventa, cuando se suponía que América Latina sanaba sus heridas dictatoriales.
En Chile todo el mundo infló el pecho cuando se dio a conocer el informe Rettig y el posterior informe de tortura, diciendo que era único en América. Bueno, en mi humilde opinión, eso es chovinismo, porque Perú hizo un muy extenso informe, donde se incluyen violaciones de los Derechos Humanos hasta la década de los noventa (y ojo que hay un capítulo extenso dedicado a este señor que decidió aterrizar en Chile). Personalmente les recomiendo los capítulos II y III, pinchen aquí para llegar a la página web http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php.
Además, pueden ver cómo este ex presidente es patúo (perdón lo coloquial del término, podría utilizar otros más fuertes si se quisiera), para proclamar su victimización desde Tokyo y su próximo regreso a las elecciones presidenciales de Perú, en su página web personal .
El Gobierno chileno ha actuado con pies de plomo, porque se deben tomar en consideración muchos factores políticos, diplomáticos, judiciales, tanto nacionales como internacionales. Se dice que no es poco el tiempo que podría estar Fujimori en Chile, hasta que se tome la petición de extradición del Perú. Esto me recordó a lo de Pinochet en Londres... las mismas palabras... canales diplomáticos, extradición, juicio en el propio país, asociaciones ilícitas, crímenes...
Esperemos que nuestros vecinos juzguen de verdad a este hombre, sobre el cual pesan
la petición de 21 procesos judiciales por delitos de agresiones, falsificaciones, estafa, secuestro, toma de rehenes, homicidios, enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos (y ojo que una asociación de peruanos en Chile pide que se le juzgue acá, porque afirman que en Perú reinará la impunidad). Ojalá el gobierno chileno esté a las alturas de las circunstancias. Ojalá así sea, porque las heridas de un pueblo no pueden sanarse mientras el delincuente siga suelto, y queriendo postularse a presidente.
































