
martes, mayo 17, 2011
Todavía Tengo Veinte: Mi Primer Contorno de Ojos

jueves, mayo 12, 2011
sábado, mayo 07, 2011
El Secreto de Sus Ojos
miércoles, abril 27, 2011
Rojas
miércoles, abril 20, 2011
Mujer Fría
viernes, abril 15, 2011
viernes, abril 01, 2011
Un Post Viejo
Y lo leí. Guá. Y me di cuenta que este blog va a cumplir 6 años. Hablando, literalmente de todo. De puro grafómana e hipercomunicativa que es una no más. Y ha sobrevivido ahora que el blog ya no está de moda. Que a nadie le interesa mucho leer cosas que incluyan más de 140 caracteres (hago mi mea culpa al respecto tb). Pero estoico, y con poca creatividad en plantillas, creación de HTML o de inclusión de páginas, tags, banners ni parafernalias tecnos; aquí está El Blog de Shidi todavía. Y eso me gusta. Como me están gustando tantas cosas últimamente.
Mi vida está linda, y si usted pasa por aquí, eso tb me hace muy feliz. Salud !
sábado, marzo 19, 2011
Moretón

El más grande fue en el brazo izquierdo, entre el codo y el hombro, un lugar difícil de esconder cuando durante el día la temperatura llega a 30ºC.
Asumido el accidente, y habiendo puesto hielo las primeras doce horas, el moretón ha crecido, se ha expandido y ha ido cambiando de color. Casi una transformación poética, considerando que ya no me duele lo que dolía los primeros días, y que si no fuera por un factor, no me acordaría que el moretón está ahí.
En mi trabajo, en el metro, en la calle, con los amigos, es imposible que no comenten mi moretón. Los más cercanos me preguntan qué me pasó, los desconocidos miran con sorpresa y algunos, no pocos, con compasión. Debo decir que en el brazo contrario, tenía también algunas marcas, que, para mentes sensibles, era posible imaginar perfectamente el chilenamente llamado zamarreo.
Frente a toda esta experiencia sociológica que ha sido cargar con este moretón durante una semana (él no tiene mucha intención de borrarse todavía), ayer, mientras una mujer miraba con una concentración brutal mi herida, pensé en quienes de verdad deben ocultar heridas, tal vez, mucho peores que ésta, por causa de la violencia que su pareja ha ejercido contra ella. Un sólo pensamiento sobre eso, y me inundó una angustia inclasificable. Porque una mujer maltratada físicamente no sólo debe cargar con el dolor de heridas físicas, o las palabras-cuchillos, producto de la violencia psicológica que deben repetirse una y otra vez en su mente. Sino que también seguramente debe intentar, por todos los medios, de esconder las heridas de ambas cosas. No imagino una mujer maltratada, orgullosa de exhibir sus heridas.
Vuelvo a pensar en esa mujer, de cualquier edad, condición social o nacionalidad, y pienso también en todos quienes sueltamente la juzgamos de tonta, de sometida, de tener poco carácter. Incluso sabiendo que es una víctima.
Ha pasado una semana y el moretón ha ido de negro a verde, y de verde a amarillo. El mío se borrará, y la rueda pinchada la reparé el mismo día.
Pienso en la fortuna infinita de mi indiferencia a las miradas de la gente en la calle. Porque sé que mi moretón se borrará, porque sé que fue producto de un accidente real, y no de un maltrato disfrazado de accidente, para esconder uno de los mayores dolores que una persona puede tener.
miércoles, marzo 16, 2011
Si Ha de Triunfar el Fuego Sobre la Forma Fría

descifraré a María, hija del fuego;
la elegancia del fuego, el ánimo del fuego,
el esplendor, el éxtasis del fuego.
Fuego que cierta noche fue fauna y flora frágil
entre mis brazos. Fuego corporal y divino.
Animal fabuloso. Sagrado. Desangrado.
Novia. Animal gustado noche a noche, y dormido
dentro de mi animal, también dormido,
hasta verla caer como una estrella.
Como una estrella nueve meses fijos
parada, estremecida, muelle, blanca.
Atada al aire por un hilo.
Por un hilo estelar de fuego arrebatado
a los dioses, a tres mil metros fríos
sobre la línea muerta del Pacífico.
Allí la cordillera estaba viva,
y María era allí la cordillera
de los Andes, y el aire era María.
Y el sol era María, y el placer,
la teoría del conocimiento,
y los volcanes de la poesía.
Mujer de fuego. Visible mujer.
Siempre serás aquel paraje eterno.
La cordillera y el mar, por nacer.
La catástrofe viva del silencio.
De "La vuelta al mundo"
En Antología de aire (Santiago, Fondo de Cultura Económica, 1991)
lunes, marzo 14, 2011
miércoles, marzo 09, 2011
De Luto

Contactando amigos para informarles de la triste noticia, caí en la cuenta que, debido a mi oficio y afinidades, tengo que recordar que grandes amigos, maestros y personas que quiero mucho, me sobrepasan en bastantes años. Y estamos claros que yo un día me iré de este mundo , más temprano que tarde, pero el curso medianamente normal de los acontecimientos, dice que ellos partirán antes que yo. Y me cuesta. No quiero ni pensarlo. Porque los viejos (en el modo más cariñoso del término) que tengo en mi corazón, son viejos y viejas increíbles. Generosos con sus conocimientos, sus andanzas, sus historias de vida, de dolor, de lucha; personas sencillas a quienes les sigue brillando el rostro cuando recuerdan su juventud y siguen haciendo su oficio como si fuera el último día de sus vidas. Con la pasión y serenidad de un maestro.
Tengo mucha pena por la partida de Böker. También la tuve por la de Gustavo Becerra. Dos señores que no alcanzaron a ver publicado, un humilde trabajo que esta jovenzuela realizó junto a su profesora de cine, y que intenta hacerle honor a una generación llena de sueños e ideales, que se jugó el todo por el todo, y que a veces recuerdan sonriendo por la inocencia y pureza de su fuerza de entonces.
Cuando Gonzalo Millán se fue, hice este post.
Ahora tengo la misma sensación. Una tristeza grande por la pérdida de alguien especial, pero la felicidad y el agradecimiento de haberme topado un par de veces con él, para oir sus historias, conocer su lugar; recibir la mejor de las caras que tenemos como seres humanos: la bondad, la experiencia y la generosidad de quien viene de vuelta.
Un salud por Böker entonces.
martes, marzo 08, 2011
8 de Marzo

Como regalo sorpresa, me encontré hoy con este post, escrito por Vinka Jackson. Me hicieron tanto sentido sus párrafos. La descariturización de la mujer: ni histéricas, ni princesas desvalidas; ni madres universales, ni locas descarriadas; ni muy putas, ni muy santas al fin y al cabo. Humanas.
Humanas a las que en la historia de esta humanidad, nos ha tocado duro. Recuerdo lo orgullosa de mi abuela cuando me contó la primera vez que pudo votar. Aún habiéndola perdido a los 14 años, su vida y su historia, siguen siendo un libro que me siento a repasar cuando la vida se pone cuesta arriba. Ella parió y crió doce hijos, trabajó de secretaria parroquial (con una fe que a veces envidio tener), terminó cuarto medio después de los cincuenta, venció su temor a nadar después de esa edad (ejerciendo después como instructora de natación para la tercera edad). Aprendió a tocar guitarra, recibiendo clases de uno de sus hijos (haciéndome creer involuntariamente, que las canciones de Violeta Parra que cantaba, le pertenecían). Y antes de morir, se ocupó de comprar su tumba en su natal San Antonio, de ordenar cada papel de sus 12 hijos, y de despedirse de su amiga de toda la vida.
Ahora que personalmente me encuentro en el quiebre del cuarto septenio, (o el comienzo del quinto, para ser más esperanzadora), el tema de y ahora qué, tal como lo plantea Vinka en su columna, es UN TEMA.
Ser la mejor profesional que puedo ser. Eso lo tengo claro desde que recuerdo haber comenzado a vivir. Seguro que es una herencia familiar, donde mi abuela tiene mucho que ver. Pero en medio hay toda una sociedad preguntando: ¿y la familia? ¿y los hijos? ¿y la pareja? y ¿el pinche reloj biológico? ¿y el éxito? ¿y cuándo vas a sentar cabeza? (dice preocupado mi padre a los 81 años) ¿y, y, y? Y es fácil decir "Deja de escuchar las presiones sociales y dedícate a hacer lo que tú quieres ser". Suena bastante más fácil que la lucha diaria que se debe llevar con esto de ser una mujer completa e integral. Una "Multimujer" según dice imbécilmente una publicidad que odio. No digo que los hombres no tengan que luchar con estereotipos también (no creo que tener que cumplir con el rol de macho proveedor sea más fácil y tranquilo que lo que nos toca a nosotras). Pero a mí me tocó ser mujer. Y en esta edad es donde el reloj comienza a correr; e independientemente de las presiones sociales, no dejo de preguntarme una pregunta fácil de hacer, pero no sé si tan fácil de responder: ¿Qué mujer quiero ser?
sábado, febrero 26, 2011
Crónica, Un Año Después

Mi amiga vive en Londres, por tanto dije "bueno, qué tan cierta es la info, estos gringos le ponen color a veces, y en Chile pasa temblando". Leí, visité otros portales de noticias y corroboré la info: 8,8 richter. Carajo. Parece que era grave.
Al instante pude comunicarme por skype con mi familia en Chile. Todos estaban bien. Mi mamá asustada me decía que todo estaba bien. Que mi hermana, con cuatro meses de embarazo, estaba un poco nerviosa, pero que la casa y todos (incluyendo mi hermano que estaba en el sur), estaban bien.
Me pasé todo el fin de semana viendo y oyendo noticias sobre Chile. Comenzó a darme angustia, tristeza, nostalgia. Todas esas cosas que vienen cuando se está lejos. Todavía tenía el dolor grande de no haber podido votar como chilena ciudadana que soy. Dolor redoblado por ver que un personaje como Piñera, figuraba como presidente electo de mi país. Cuando la angustia llegó al llanto, por ver reportajes espantosos en zonas como Dichato, Iloca o Duao, consideré que era hora de salir y cortar la transmisión vía internet. En Paris era invierno, afuera caía nieve, mi pareja estaba de viaje en España, y yo viendo tal nivel de desastre, era multiplicar el terremoto en mi interior exponencialmente.
En Francia eran las vacaciones de invierno, por lo que el lunes siguiente al terremoto, yo visitaría a esta misma amiga que publicó la nota de la BBC, en Londres por una semana. Cuando llegué, era el momento de la Teletón que se hizo para ayudar a los damnificados. Me encontré que ella tenía la misma angustia que tuve mirando por internet las noticias. La misma que encontré en otras amigas chilenas de Paris cuando nos juntamos allá.
El lunes, antes de partir a Londres, asistí a clases en la Universidad. Al leer el diario gratuito del metro vi en los titulares sobre el terremoto en Chile. Una nota a página completa que me hizo llorar la mitad del viaje. Llegando a clases el profesor, Nicolás Philibert, me preguntó si todo estaba bien en mi familia. Lloré de nuevo.
Tenía la rara, tonta y extraña sensación que estaba traicionando a todos por estar en Paris. Aunque mi familia estuviera bien, aunque todas las personas que conozco sólo tuvieron daños menores. Aunque no fuera culpa de nadie que terremoteara, y que yo estuviera al otro lado del Atlántico.
Recordé el dolor de tanto exiliado chileno, que vio cómo su país se terremoteó humana, política, económica y moralmente, durante 17 años. Lo mío era una astilla al lado de eso.
Eso hacía yo el 27F del 2010. De regreso a SCL, he podido darme cuenta, que no hay carrete o junta en que no se termine hablando de qué estabas haciendo para ese momento.
Ahora estoy en Chile, y he visto cómo la reconstrucción ha sido más un plan de marketing y pelea política, que un proyecto país en serio. Me causa pena y rabia pensar que las instituciones comerciales y bancarias fueron más protegidas, que esa familia a la cual se le derrumbó el condominio, y tendrá que seguir pagando dividendos por 25 años más.
Tengo la sensación que el terremoto abrió las grietas, para dejar entrever lo mal que lo estamos haciendo como sociedad. Y estoy segura de las buenas intenciones de muchos. Pero convengamos que la reciente defensa corporativa a JVR, no hace más que delatar que se ha intentado estucar una grieta profunda, que no resiste ni el más mínimo movimiento telúrico.
jueves, febrero 24, 2011
martes, febrero 22, 2011
De Abusos y Abusadores
Mi vieja trabajó casi veinte años en un banco. Un banco que era de capitales chilenos (descendientes árabes), y que con los años pasó a ser una transaccional española. El año pasado la despidieron, aduciendo, por supuesto, que el error había sido de ella, y que por tanto le ofrecían dos opciones: renunciar, o acogerse a un despido con causal "falta en las obligaciones del trabajador". Cero opción de su merecida indemnización. Estos veinte años, se sacó la cresta por hacer bien la pega, se enfermó, se angustió y agachó el moño cuando por participar en una huelga, la enviaron castigada a una sucursal en Maipú (muy, muy lejos de nuestra casa). Todo eso lo vi mientras crecí, y la vi sacarse la mugre por hacer bien el trabajo, perfeccionarse y recibir el sueldo que nos permitió a sus hijos estudiar y tener una profesión.
Me contó que se ha encontrado con compañeros de su antiguo trabajo en el banco. Una está con afasia por estrés. Otro venía saliendo de la clínica por un infarto; provocado seguramente por un estilo de vida nada saludable, ni apacible. La escucho y le duele que la hayan despedido; y de esa forma. A quién no. A nadie le gusta que lo despidan de su trabajo. Pero también siento en sus palabras el alivio de salirse de esa máquina de moler carne.
Hace unos días Tomás Mosciatti, en su comentario en CNN, habló de la cantidad de abusos y abusadores que existen actualmente en nuestra sociedad, en nuestro país. Esto a propósito de la decisión del tribunal eclesiástico de declarar culpable de abusos sexuales a Karadima. Y lo vi linkeado en fcbk y re-retuiteado hartas veces. Todos estamos hartos de esto. De que las AFP jueguen con nuestra plata, sin saber nada. Que nos suban el plan de Isapre en un porcentaje indecente. Que una intendenta mienta descaradamente, para luego hacer como si nada hubiera pasado. De estudiar carreras caras, para ganar un sueldo ridículamente bajo. Mosciatti, tiene toda la razón: este sistema es imposible de soportar.
En Egipto, Libia, Marruecos, y los países de esa zona que nos parece tan lejana, están cayendo dictaduras que llevan décadas. ¿Cuánto nos falta a nosotros para desafiar esta República que sólo puede llamarse Democracia, porque tenemos derecho de asistir a una urna? Porque me perdonarán, pero una sociedad donde cruzas los dedos para que tu hijo no enferme, porque no tendrás dinero para que se atienda, de Democracia; nada.
Mi mamá encontró un nuevo trabajo (una vuelta de mano, considerando que supera los cincuenta años). Gana la mitad. Pero la veo más tranquila.
No tengo conclusión para cerrar este post. Porque no es posible visualizarla. Porque tal vez no alcance a ser nuestra generación la que pueda ver caer las torres del exitismo y la avaricia. Pero no está lejos creo. Citando a Eric Hobsbawm: es el precio porque nos tocó vivir una época interesante…
martes, enero 25, 2011
domingo, diciembre 12, 2010
Faltando Rock
De un tiempo a esta parte, me puse a leer mucho diario, mucho tweet, mucha red social, mucha peli. Que está bien igual. Pero abandoné a mi amante favorito. Lo dejé de lado como si estuviera pasado de moda, como si ya no me diera el placer infinito que me dio en los primeros años. Y hoy vuelvo con el rabo entre las piernas.En la espaciosa grandeza (y a veces impotencia) de la cesantía que me tiene haciendocosasparalasquenoteníatiempo, me acordé que hace mucho que no escucho música. O sea. La escucho todo el día. Escucho radio muchas horas al día. En los trayectos siempre voy enchufada al ipod, y por internet siempre estoy escuchando algo. Pero el amante ha pasado a ser casi ambiental. Y declaro mi mea culpa ante ello. Sobretodo por un asunto bien egótico: la experiencia de la música no puede compararse con nada. Y me asusté hoy mientras pensaba en la ducha, que llevaba demasiado tiempo sin pegarme con ninguna banda, con ninguna canción, con ningún disco que me volara la cabeza. Y lo necesito. Toi con síndrome de abstinencia musical, y no sé cómo he podido vivir tantos meses sin cantar, cabecear, bailar. Antes se me iba la mitad de mi plata yendo a conciertos. Ahora no me acuerdo cuándo fue la última vez que fui a uno. Mal.
Me está faltando rock, y algo hay q hacer por ello. Eso.
miércoles, noviembre 03, 2010
Tengo una intuición
Ni la pérdida del entorno ecológico pseudo virginal de algún lugar.
No es q no los haya disfrutado, ni me haya emocionado con ellos. Tampoco escupo al cielo que no vaya a caer en hacer uno de esos con la voz en off que uno ruega por no seguir escuchando.
La vida da muchas vueltas.
Pero el modelo de documental recontado, racontado, una y otra vez; irremediablemente unido con el pasado por una paternidad aristotélica, agota.
¿Qué quiero ver?
No sé. Reflexión. Imágenes sin palabras. Dispositivos simples. Sin trampas. Colores, texturas. Sentimientos sin letras.
Debe ser porque yo hablo y escribo demasiado. Bueno, esto lo hicieron los videoartistas hace como cincuenta años. Pero no importa. Esa es la intuición ahora. Y yo siempre he sido una conservadora; suelo llegar tarde a la vanguardia.
Si tiene alguna sugerencia, se agradece.
martes, noviembre 02, 2010
lunes, octubre 25, 2010
Crónica de Panamalandia

Pero hay verde. Grueso, extenso e intenso verde que lazarea cada comienzo de estación húmeda (lo que nosotros llamaríamos "invierno" acá). Que surge como un milagro luego de una estación seca que seca todo; todo, menos el canal, por suerte.
El canal y sus exclusas bien resumen la historia de este país. Exclusas y aguas que suben y bajan, barcos que entran y salen, llevando, trayendo, sacando, mostrando. Estados Unidos como el gran hermano, mirándolo todo. Sí, todavía ahora, cuando han pasado once años desde que Panamá recuperó el control del canal.
Los panameños son amables, hablan fuerte, pero miran desconfiados. Hay un silencio frente al blanco extranjero. Cuando ven que hablo español nativo, cambian la expresión a una más relajada.
Hay muchas 4x4. Diría que todos tienen una. Y que si no tienes auto, tienes que tomar los llamados "Diablos Rojos". Unas micros, como las que habían en Santiago antes de las micros amarillas; entiéndase, la Recoleta Lira, la Macul Palmilla, la Portugal El Salto. 20 años atrás. Les ponen de todo encima: luces, balizas, guirnaldas, santos, alas de tiburón, parachoques impenetrables. La frecuencia de los diablos rojos es tan incomprensible e inesperada, que es bueno optar por el taxi. En el taxi escuchamos música, si pudiera describirse sería algo así como tropicalmerenguehiphoptecnodance. Hay un locutor que habla encima de las canciones, con risas falsas; igual que las radios de los taxistas chilenos. De pronto un locutor panameño habla del minero que tenía una esposa y un amante. Le ponen un tema. Como el Rumpy. No sé de dónde sacan que somos tan diferentes al resto de lationamérica, ¿Es q no toman micros, taxis, no entran a cocinerías, terminales, barrios de mercado?
Nos abrigamos al entrar a cualquier parte: el taxi, el mall, el café. Porque tener frío da status. Entonces gastan mucho dinero en el aire acondicionado, y más dinero en el cobertor de plumas de la cama king. En el mall vi parkas. Botas también. Mis pies con la temperatura del mall se sintieron como tocando el agua de los ríos del sur chilenos. Paralizados del frío.
Al salir y respirar la humedad que te roba todo el aire, me acuerdo que una vez entrevisté un exiliado chileno que tuvo como primer destino Ciudad de Panamá. Me contó que llegaron con bototos directamente desde los campos de concentración de la dictadura. Allá les dieron guayaberas y sandalias que usaron en un principio con pudor.
Entrando al Casco Antiguo, me acuerdo de Valparaíso. Un centro medio abandonado, comenzado a ser restaurado por artistas y hoteles boutique, que buscan anhelantes rasguñar la historia, antes que la naturaleza, la humedad, la sal y la pobreza, se la lleve por completo. Está la catedral. Frente a la plaza. Como sucede en América Latina. Pero esta es la más original que he visto: su fachada está pixelada en piedras de distinto verde. Es como el caparazón de una tortuga. Tortuga tropical que resiste todo tipo de embates del tiempo y los años.
En el Patronato de Panamá Viejo hay ruinas. Indígenas Kunas circulan envueltas de sus bordados, esas especies de polainas coloridas que me hacen tropezar por no mirar al frente. Venden sus cuadros, estuches, aros, y cachureos a los turistas. Veo una madre que hurguetea la cabeza de su hija y me acuerdo lo graciosa que es la palabra pediculosis.
Entre las ruinas del Panamá Viejo se asoma turgente una torre. Una torre de una iglesia que no existe más que en la proyección de piedras cubiertas de musgo verde. Desde la torre está la vista que te hace suspirar por Panamá. Por su historia devorada por pestes, sol, lluvia, la humedad invencible. Por los bailes que enredan el poderío yankee, la macumba, el colorido y grito de sus pájaros. Es una bella cintura, apenas un botón de lo que escurre por esta américa espumosa y hermanada por la historia y los océanos que la rodean.

