viernes, junio 25, 2010

28


Es un hecho que no tengo quince. Que la vida ha avanzado. Que hemos crecido.
Que me encuentro viva con amigos, con los que hemos hecho vida. Hemos ensamblando los legos con nuestros talentos y nuestras pasiones. Y me lleno de orgullo, y se me llena de nudos la garganta al ver sus películas, sus videos, escuchar sus canciones, leer sus libros. Me llena de orgullo visitar sus casas, oír lo que han madurado sus proyectos, ver crecer a sus hijos. Ver cómo, con todo el sacrificio que significa a veces, hemos hecho lo que nos gusta; lo que amamos, lo que nos sale de la sangre.
Cierro los ojos y suspiro dando las gracias. Porque saber lo que se quiere y jugarse los días por ello, es algo que admiro. En todos nosotros, compañeros de caminos y de viajes.

sábado, junio 19, 2010

eltiemponoimporta

miércoles, junio 02, 2010

FIDOCS 2010


Anoche fue el esperado estreno de "Nostalgias de la Luz", última realización de Patricio Guzmán, película encargada de abrir el Festival Internacional de Documentales de Santiago.
Esta vez la inauguración se realizó en la sala de Matucana 100 en una proyección en 35 mm de la película. Es cierto que esta sala es más pequeña, y redujo muchísimo la cantidad de invitados, pero también es cierto que el salón Fresno de la PUC, no es propiamente una sala de cine y, si bien ampliaba la cantidad de ojos mirando, reducía de manera significativa la calidad de proyección y visualización de la película de apertura.
Recuerdo hace un poco más de un año, haber entrevistado a Pato Guzmán en Santiago a propósito de otros temas, y él venía llegando hace sólo un par de días de la finalización del rodaje de esta película. Todavía estaban en su casa en SCL todo el plan de rodaje e ideas sueltas pegadas en papeles en la pared del comedor. Le preguntamos de qué trataba, y nos contó algunas imágenes con las que me reencontré ayer: el desierto, las estrellas, el cosmos, los huesos, la arena, los testimonios, el dolor de la desaparición.
Patricio Guzmán tiene un caracter especial. Su manera de hablar, de expresarse parecen venir siempre de una profunda reflexión de lo que se dice y hace. Y esa vez no fue la excepción. Venía conmovido por la experiencia del desierto. Y eso es algo que cala hondo al viajar por su película.


No quiero contar mucho más, porque la idea es que la puedan ver. Yo me emocioné mucho. Y reconozco que no soy fan de Pato Guzmán. Encuentro cierta razón a un comentario que escuché a la salida de la proyección anoche: El cine de Pato Guzmán es paternalista. Y sí, lo es un poco. No deja mucho espacio para que el espectador busque su interpretación, sino que decide siempre intervenir con voz en off contando lo que sucede. Pero convengamos también que ese es, a estas alturas, el sello de Pato Guzmán. Puedo amortiguar el peso de tanta voz en off, primero, contando con que él hace sus películas pensando en una gran cantidad de espectadores: en quienes no saben ni dónde queda Chile, en quienes no hablan español, en quienes saben poco de la dictadura chilena, en quienes van al cine a buscar memoria, entre otros casos. Bajo ese punto de vista, el cine de Guzmán siempre será un cine necesario. Aunque resulte a veces incómodo estar escuchando su relato constante de las cosas (válido es decir que en esta película su relato se reduce bastante comparada a otras anteriores).

La fotografía de la película es un lujo, así como también el sonido y la calidad de la imagen. No es sólo un punto de vista muy particular el que se muestra (lisérgico según algunos, ya que mezcla estrellas, desierto, memoria, pasado, universo), sino también una experiencia estética preciosa que hace que mañana quieras salir corriendo al desierto. Un viaje-experiencia interesante de vivir.

Pero no sólo de Guzmán vive Fidocs (aunque este año hay una retrospectiva de él que es buena opción si no conoce su filmografía, o para reencontrarse con La Batalla de Chile, en sus tres partes proyectada en sala). Si se me permiten recomendaciones, yo no me pierdo La Danza , el Ballet de la Ópera de Paris, de Frederick Wiseman, ni tampoco me pierdo Irene, de Alain Cavallier, que también estuvo en la selección oficial del último Festival de Cannes.

Para los fanáticos del cine observacional, les recomiendo Nenette, la última película de Nicolas Philibert, que tuve la oportunidad de ver (junto a él!) en Paris. Debe ser la mejor representante del minimalismo estético y técnico característico de Philibert.

Le dejo aquí el link de la página oficial y este otro de un especial de la tercera (la programación carga mejor ahí), para que se entere de la programación, los lugares (este año se sumó el Museo de la Memoria, proyectando películas relativas a los DDHH) y todas las cosas que quiera saber de esta versión de FIDOCS. Le digo en serio, no se lo pierda. (Ojo que el abono sale sólo seis lucas).

miércoles, mayo 12, 2010

Planta Tropical


Nunca se me había pasado por la cabeza comprar una planta. Como que esas cosas están en la casa. Como que llegan por arte de magia.
Cuando él llegó al que era el lugar más frío y poco hogareño, decidió que nuestro primer paseo por los barrios, sería para comprar unas plantas.
Ahí me di cuenta que serían los meses más felices. Y que había encontrado el mejor regalo. Afuera estaba la nieve, pero adentro la planta tropical abrazaba todo.

lunes, mayo 10, 2010

Ir a Bailar


Celebrando mi retorno a SCL fuimos con mis amigas a bailar. Amo bailar, y me encanta bailar por horas hasta que cierre el lugar. No me canso. Sólo si me ahogo por el cigarro soy capaz de detenerme. Por cierto eso es algo que no extrañaba de Chile, y que amé de Paris. Fumadores puertas afuera, como debiera ser para no terminar con tu ropa podrida a humo de cigarro.
Bueno, como decía, me encanta bailar. Y tengo mis lugares favoritos para hacerlo (sigo pensando que en Santiago no hay muchos buenos lugares para bailar).
Prácticamente nunca acepto bailar con hombres deconocidos. No es por mala onda. Ni por soberbia. Ni tampoco de macabea. Es sólo para evitarme justo lo que me pasó anoche (de hecho aún estando soltera sin compromiso he aceptado bailar con un desconocido)
Situación: grupo de mujeres juntas bailando. Hombres se acercan y se reparten las amigas. Si una dice que no, no se puede. Pero como ando calma por la vida dije, bueno, qué tanto, si es bailar no más. Siete segundos después el hombre preguntando cómo me llamo. Y yo que tengo un nombre difícil (digamos, no me llamo ni Claudia, ni Carolina), qué lata. Inventar un nombre. Nueve segundos después "y qué hacís?". La pregunta típicamente chilena y latera, si consideramos que el contexto es una pista de baile con los decibeles superando el límite de lo recomendable. "y cuántos años tenís?". Ya qué lata. ¿Cómo le cuento que fui a bailar? ¿Que no me interesa ni cómo se llama, ni qué hace, ni cuántos años tiene, ni qué pretende hacer de la vida? Yo quería BAILAR.
Y entonces de pronto no sólo me vi acosada por las preguntas, sino también por el espacio, con los pies topando el guardapolvos de la pared, y ya ni siquiera teniendo espacio para bailar. Algo se dio cuenta el hombre y fingió que le llamaba su amigo por celular. "Voy a ver qué le pasa a mi amigo". Lo miré de reojo y dándome media vuelta sentí el alivio. El invento de la llamada no hizo más que corroborar mi teoría: cuando voy a bailar es sólo para eso. Cuando he querido buscar otro tipo de contacto, claramente los busco en otra parte (de preferencia donde se pueda ver y escuchar mejor).
Sí, soy una enchapada a la antigua. A mucha honra.

jueves, abril 29, 2010

Ropa de Guagua


Hace unos cinco meses supe que mi hermana mayor estaba embarazada. Una guagua, como el 80% de los casos, inesperada, pero no por eso menos bienvenida.
Entonces luego del shock inicial, han pasado los meses (meses en que no he visto crecer su panza, porque estamos a 20 mil kms de distancia), y me ha caído la teja de que seré tía.
Mi vínculo con las guaguas no es nada directo. No entiendo a mis amigas que babean con sus sobrinos y sobrinas, aunque respeto el amor por los niños, obvio.
Un día (creo que lo conté otra vez en este blog) iba con una amiga por un mall y decidí cambiarme de pasillo porque habían muchos niños juntos. Entonces ella paró y me dijo "Shida !!!!! son niñoooos !!!!" Sí, me hizo sentir como Gargamel. Y sí, soy un poco Gargamel, lo admito. (Esa misma amiga me retó otro día por preguntarle si las guaguas veían en blanco y negro; cosa que yo encontré de lo más normal).
Pero hoy tuve un encuentro del tercer tipo. Paseaba por la primaveral Paris buscando ropa veraniega para mí, y de pronto me vi frente a una vitrina de ropa infantil. De esas que una no entiende para qué existen. Como que ocupan espacio innecesario en los centros comerciales. Hasta ahora, claro. Ahí me vi, mirando trapitos del porte de mi mano (que cuestan lo mismo que uno diez veces más grande) pensando en cómo Amparito (así se llamará mi sobrina) se vería dentro de esa rosada camisetita.
De pronto desperté y me vi con esta camiseta frente a la caja. ¿Qué es estooooooooo????? Estoy absolutamente segura que estas tiendas tienen mensajes ocultos en su música ambiental que hacen olvidar el tema de los pañales, de la papa a las cuatro de la mañana, del reflujo, las encías que duelen, eso sólo por nombrar el comienzo. Qué miedo. Creo que jamás había comprado ropa de guagua en mi vida. Bueno, la verdad es que nunca he tenido una sobrina en mi vida. Así que veremos qué tal resulta este experimento.

Por lo pronto, y para continuar con el episodio, pasé a la librería de enfrente a comprarle un libro con palabras básicas en francés. De esos libros para niños con cartón duro y colores primarios.
Mi hermana me dice que falta un poco para que lea. Que primero estaría bueno esperar a que nazca. Por mi parte, le eché la culpa al mensaje subliminal de la tienda de ropa de guagua. Son ellos los culpables de todo.
De todas formas a Amparito le va a hacer regio saber francés, já.

sábado, abril 24, 2010

Latino: Ser o No Ser, he ahí la cuestión.

Lo que voy a decir no es nada nuevo. Desde que Cristóbal Colón llegó a la que siempre creyó las Indias, se supo que en nuestro continente la cosa era más movida. Más sabrosona. Más picante si quiere Ud.
El cine ha sido un gran promotor de este cliché: el (obrero, panadero, jardinero) latinlover, o la (nana, mesera, secretaria) latina hot. Holywood ha hecho un flaco favor a la imagen del hispanoparlante picarón. Pero como todo cliché, algo de cierto tiene, y algo de exageración también.
En contraparte, existe el prejuicio_mito_cliché del europeo fome. Cuadrado, latero, blancucho, tieso y malo para el mueve_mueve. Excepciones se cuentan, claro, entre europeos latinos: españoles, italianos, portugueses salvan moviendo la patita o siendo más calurosos en sus contactos personales diarios.
Recuerdo mis primeras clases de geografía en la Universidad. La profesora se negaba rotundamente a las teorías positivistas que avalaban el determinismo geográfico. Esto es en dos palabras: los tropicales y bananeros trabajan para la subsistencia porque el calor no te permite otra cosa; los europeos de países fríos se sobrecalientan la cabeza porque no tienen un clima que les permita estar en la playa vegetando. Entonces se ponen a leer, a hacer teorías y a hacerse nudos teóricos en la cabeza. Entonces como yo fui a la universidad a aprender, le compré el asunto completo. Digamos fervientemente ¡no! al determinismo geográfico y sus teorías reduccionistas.
El entusiasmo me duró hasta que crucé el trópico de capricornio y el ecuador en dirección norte. De qué estamos hablando por favor. ¿Qué duda cabe que los habitantes de ciudades andinas con grandes alturas son ultra tranquilos? ¿Es que acaso con menos oxígeno en el cerebro eres igual??
¿Es que alguien puede imaginar que despertar con 28°C a las siete de la mañana es igual que mirar por la ventana y ver oscuridad y nieve? Me hice una determinista geográfica, para el poco orgullo de mi profesora llamada Gloria. Su entusiasmo anti-determinista, no tuvo gloria en mí.

Hoy, llevo casi ocho meses viviendo en Europa. Me pasé el fin del otoño y uno de los peores inviernos que recuerdan los Parisinos en su ciudad (siempre el último es el peor según me he podido dar cuenta). Y yo, que soy una declarada una religiosa de la cultura tropical y bananera, he sufrido como un chancho.
Concordemos que soy chilena. Y que Chile no es un país tropical. Es más, concordemos que cualquier atisbo tropical en Chile (entiéndase música, lentejuela, o exceso a lo Farkas), resulta ser una rotería. Pero una vez escuché a Pato Fernández decir que cualquier persona que haya salido del continente y se haya encontrado con otro latino, las cosas comunes nacen sin mediar segundos. Le encontré toda la razón. La semana pasada me vi en una reunión_carrete junto a una colombiana, una mexicana, un peruano y una española hablando como vecinos que somos. No había ni que traducir mucho. Y pusimos salsa. Y todos, algunos mejor, otros peor, bailamos sin mayor dificultad.
A mí me encantó ver a Américo este último festival (lo vi por youtube mientras afuera de mi ventana caía la nieve). Y no cabe duda de que escuchar una canción de cualquier artista tropical te sube el ánimo y te deja en un nivel de optimismo mayor que si escuchas alguna chanson de cuatro notas bostezona. Ya. Si sé. Europa tiene lo suyo.
La historia, las ciudades, también la gente. La vanguardia que se respira en ciudades como Londres o Berlín, no son comparables a ciudades donde el agua es cristalina y puedes andar a pata pelada todo el día y toda la noche. No son comparables porque son amores distintos. Y resulta de lo más curioso que una saliendo de su país vaya descubriendo cada vez más lo chilena y lo latina que te sientes. Porque el contraste revela el holograma que somos. Y yo no puedo decir otra cosa que por una parte nací en una tierra más fría que el resto de mi continente. Pero que por otra, viendo una mala película de JLO haciendo de nana latina, me siento mucho más identificada con ella que con el patrón intelectual que Chile siempre ha querido ser. Y esa negación de la latinidad que existe en muchos sectores de Chile, junto al desconocimiento de la existencia de otras culturas tropicales (mucho más parecidas a nosotros que la europea) me parece no sólo sospechosa, sino también poco ventajosa para definir en buena forma nuestra retocada identidad.

jueves, abril 22, 2010


El final de un viaje, es siempre el comienzo de otro

lunes, marzo 15, 2010

Estar Lejos


He estado pensando varios días de qué y cómo podría abordar el tema del terremoto en mi país. He pensado en levantar una crítica a quienes no reaccionaron a tiempo, a quienes no aprobaron el presupuesto para que las entidades correspondientes tuvieran lo necesario para responder a una catástrofe probable como ésta. He pensado también en hablar de quienes, horas pasado el terremoto, por televisión me hicieron llorar de angustia y emoción. Hasta que debí apagar la transmisión por internet, porque me di cuenta que llevaba dos días en pijama sin salir de mi casa, con la angustia de estar lejos.
Y entonces de lo único que puedo hablar es de eso. De estar lejos.

De no poder parar de llorar al escuchar a una mujer de Iloca, que perdió todo, dando las gracias porque está sana y tener manos para trabajar. De no saber si juntar ropa será necesariamente útil para ayudar en Chile. De no dejar leer la prensa chilena por internet cada mañana, para saber qué grado fue la última réplica de la madrugada. De no dejar de abrazar a mi novio cada noche y dar gracias porque nuestras familias están sanas y salvas.
Somos muchos los que estamos lejos. Y a todos nos pasó parecido. Nadie podía desenchufarse de las informaciones en los primeros momentos. Pero hubo que hacerlo. Porque aquí sales a la calle y la gente habla otro idioma. Y apenas se enteraron del terremoto. Y tal vez algunos colegas te preguntan si tu familia está bien. Entonces uno tiene que continuar viviendo lo más normalmente posible.
Como deben hacer todos también en Chile. Antes de enloquecer con las réplicas, antes de caer en la angustia de pensar en todo lo que pudo, o lo que puede llegar a pasar. Porque un día podemos tenerlo todo, y otro día no tener nada.
O podemos un día creer estar muy lejos, cuando en verdad, no hemos ido a ninguna parte.

miércoles, febrero 24, 2010

Vacances

Estoy de vacaciones de invierno, pero estoy terminando un libro que parece que no terminaremos nunca. Pero lo haremos. Lo sé, y espero estar en Chile para presentarlo.
London calling y yo voy. Me voy unos días de soltera pal norte. Él se va a Madrid. A trabajar.
Digamos que es el ensayo general de separarnos de nuevo. No es fácil el amor en tiempos del 2.0.
No lo es. Pero no sé si alguna vez lo fue. Y no sé si alguna vez no valió la pena.
Entre aviones, fronteras, esperas, aeropuertos, departamentos arrendados y otros idiomas, todo esto vale más que la pena.

martes, febrero 02, 2010

Château Rouge

Tenemos una casita pequeña. Un departamento en el 18 arrondisement.
Dos plantas. Objetos de cocina, una cama grande, con calientacamas en mi lado.
Él se ríe de mi amor incondicional por el calientacamas, pero igual a veces lo pillo en mi lado calentándose los pies.
A veces él llega y la comida caliente está lista.
A veces llego yo y hay velitas en la mesa esperándome para sentarme a comer.
Hace más de un año hablábamos de poner cortinas en nuestro idílico departamento en Paris.
Hoy día las abrimos todos los días para que entre la luz de la mañana.
Es invierno afuera, pero aquí dentro siempre hay otra estación más tibia.

viernes, enero 22, 2010

La Peuca

La peuca siempre es peor que tú.
Se viste peor que tú, se maquilla peor que tú.
Su pelo es más feo que el tuyo.
Está (es) out.
Es tonta. Gorda. Poco interesante.
No habla de corrido, y seguro (seguro) ve matinales.
Es simple, básica, lee autoayuda disfrazadas de novelas best-seller,
no entiende de música, ni hablar de cine.
La peuca ni siquiera da para enemiga, porque eso sería reconocerla.
Es la otra no más.
Como para un blanco, un negro en el apartheid (o viceversa).
La otra es exhibicionista, y hace cosas ridículas y de mal gusto.
Ah! tiene una falta de ortografía intolerable.
La peuca puede que ni la hayas visto nunca.
La peuca también puedes ser tú.

viernes, diciembre 11, 2009

Años y Heridas

Un alumno no podía entender que la democracia en Chile se haya retomado el año 90. Como pensé que era un problema de idioma (y él no entendía español), se lo expliqué en francés. Pero el problema era otro. El problema era que para él la época de las catástrofes, como el Holocausto por ejemplo, donde deben haber sufrido varios parientes suyos, había terminado en 1945, con el fin de la guerra.
Otro alumno bien desafiante interrumpió el diálogo diciendo en su francés marcado por un acento africano: "Ahora también se cometen crímenes y falta de democracia". Pues claro que sí. Un gran porcentaje de los alumnos a los que les hago clases, tienen parientes refugiados (a veces ellos mismos lo son), han crecido en países con guerras civiles constantes, con militares en las calles, con violencia dentro de clanes que siguen (y desgraciadamente tal vez seguirán) en conflictos políticos, religiosos y por supuesto, económicos.
La última semana me ha impactado ver por medio de la prensa chilena, escuchar en los podcast, leer en los twitteos, dos noticias paradigmáticas. Primero, el funeral de Víctor Jara, luego de 36 años de su violento y cobarde asesinato. Dos días de homenajes, luego de una exhumación que destapa no sólo la tierra y el cemento, sino también la herida de un país que aún llora desaparecidos.
La segunda noticia es ver que AL FIN, un magistrado utiliza el término homicidio para el asesinato evidente de quien fuera presidente de Chile. Y no sólo eso. Sino que enterarme por el titular del Mercurio. 27 años después.
Yo tengo 27 años. Nací el año en que mataron a un presidente. Nací en un año, les expliqué a mis alumnos de Terminal Europea, en que las protestas contra la dictadura comenzaron a tomar fuerza. En un año donde la crisis económica no dejaba chance a un gobierno completamente ilegítimo. Entonces abrieron sus ojos, como signo de impresión. Dibujé en la línea de tiempo que hice en la pizarra, un corte en 1982: el año en que había nacido su profesora de español, la que tenían enfrente. La que creció en la dictadura chilena. Algo que les suena tan exótico, como a nosotros la guerra en el Congo.
Ese mismo año, el gobierno que mató a Víctor Jara, también asesinó a un presidente. Y recién hoy, diciembre de 2009, se admite que fue un homicidio.
Quien dice que 'se deben cerrar las heridas del pasado', primero debe acordarse que una herida sucia no puede cerrarse y sanar. Primero hay que limpiar. Aclarar. Admitir. Antes que las bacterias del silencio y la impunidad gangrenen la democracia que queremos mantener y enseñar a quienes nos siguen en el camino.

martes, noviembre 10, 2009

De-bate


No he podido ver los debates en directo, ni tampoco sentir el comentario tuiteado minuto a minuto o del día posterior directamente, pero estuve viendo y pinchando algunas imágenes, el video en canal 13, y con sólo ver entrar a los candidatos...
Me da la impresión Arrate es como el abuelito con quien me gustaría almorzar los domingos, que me contara historias, me enseñara sus libros, me pudiera venir a Europa con él de viaje...
MEO el jefe histérico, bien típico de productora, el que nadie quisiera tener. Porque sonríe cuando amaneció de buenas y es capaz de gritonearte, olvidándose de cualquier buen modal de un segundo a otro. Se gana los fondos, pero paga mal, no cuida a la gente. Tiene alma de jipi dictatorial.
Piñera es el jefe al cual nunca verás. El notario detrás de la puerta, el decano de la facultad que te saluda el primer día de mechón, el senador por el que votaste sin saber si alguna vez en tu vida, te representó. El jefe que da un discurso con sabor a cartón en una comida de la empresa y luego se va, ocultando la cara de asco.
Y Frei. Es como el papá bonachón. El que podría aportar harto en la reunión de apoderados, porque es muy inteligente, pero es tímido (y tiene una mujer que habla demasiado). Es el papá que se la juega y podría trabajar más para pagarte un viaje al extranjero, que ayuda ojalá siendo anónimo a alguna amiga tuya. El papá que va a dejar a todos tus compañeros y amigotes después de una fiesta de octavo básico, con un poco de cara de enojado, porque tiene q trabajar al otro día, pero lo hace igual. Es mejor eso a que los niñitos se queden botados en la calle.
Et voila.
No tengo dudas por quién votaría en primera y en segunda vuelta. Pero no es que lo haga por una convicción que me salga de adentro (qué envidia a quienes sienten eso todavía por la política). Por lo demás, me encantaría que se hubieran puesto de acuerdo en Chile, para que los chilenos que estamos en el extranjero, pudiéramos ejercer nuestro derecho cívico.
Peras al olmo todavía parece.

lunes, noviembre 09, 2009

Chance


Me siento una suertuda. Como el gato de ALF que siempre se salvaba de ser comido por el mono peludo este. Cuando me siento así, me imagino pintando algo de hartos colores. Podríamos decir que esta sensación es amarilla, verde (en hartos tonos), rojiza clara. Luz. Un celeste bien iluminado de fondo.
Así, sí. Como el cielo de Mantes, el pueblo donde vivo.
De olor tiene un suave olor a orquídea y vainilla; y algo de café al atardecer.
Y aunque cada día esté más frío por estos paralelos, me llegan abrazos maravillosos de todas partes. Visitas reales, abrazos virtuales, sorpresas luminosas. Y claro, da miedo ser tan suertuda a veces. Pero mientras dura, pucha que lo estoy disfrutando.

jueves, noviembre 05, 2009

Viajar


Hace un rato le comentaba en su blog a una amiga que cuando dices que estás viviendo en Paris, todo el mundo imagina lo glamoroso de tu vida. Que desayunas en los jardines de María Antonieta, almuerzas mirando el arco del triunfo y tomas el café d’apres-midi mirando la torre eiffel. Pero no. La vida es mucho más normal de lo que se quisiera imaginar, y algunos días, como me ocurrió la última semana, sólo quieres quedarte en casa y ver cómo entra el viento que trae a pasos agigantados el invierno.
Cuando viajas te encuentras cara a cara con los fantasmas, como dice la Ji. Tb le contaba que desde que llegué acá he soñado muchísimo. Mucho y de las cosas más diversas. El inconsciente a full todo el rato. Como si se aprovechara este momento de silencio e incertidumbre de tu vida, para saldar alguna cuentita pendiente. Y hasta eso, que puede provocar cierto nivel de angustia, igual se agradece a la larga.
Estar en Paris es mucho más que ver los miles de museos, exposiciones, cafés o el estilo de vida francés. Es también encontrarse con todo tipo de culturas, donde la africana es un grueso componenente, sentirse extranjero, sentir la desconfianza de y al inmigrante, buscar tu lugar, aprender más francés, etc. Ir al supermercado como panorama en la tarde, cocinar y disfrutar de tu cena escuchando la música que quieres escuchar.
Tomar el transporte público con los estudiantes que hablan y ríen de cosas que no puedo entender bien, pero que sin duda, no son muy diferentes de las cosas que hablan lo pokemones en SCL.
Estar en un viaje de largo aliento, es la mejor oportunidad para reafirmar (o buscar en algunos casos), qué es lo que realmente queremos llegar a ser. Y perdonarán mi no-falsa-modestia. Pero eso, aunque lo sepan y lo hayan sabido desde Ulises hasta Madonna, para mí es el mejor descubrimiento ahora.

Foto: Dans une fenêtre du Château de Versailles.

sábado, octubre 24, 2009

Tarde de Cine


Acabo de tener una tarde de cine casero, en mi compu, en mi casa en Mantes-la-Jolie, con esta peli.
Me divertí, me emocioné, me identifiqué, me reí.
Es bueno cuando una peli te hace eso. Hubo algo de rewind a mi infancia, y la protagonista se parece a una pequeña (ya no tan pequeña) medio pariente mío. Está interesante para ver cómo estuvo Chile presente en la cabeza de algunos en la década de los setenta, que estaban bastante lejos. Mucho más que ahora. Puede parecer un poco cliché para quien ha visto esta temática setentera hace años. Con los hitos de la España franquista, la Francia moderna, Latinoamérica revolucionaria... Pero hay una historia hilándolo todo; que es la historia de la pequeña momia y su despertar al mundo, y en eso se centra la diferencia. Y esa diferencia es la que te mantiene despierto. Agradable película.

domingo, octubre 18, 2009

chez moi


Con esto de armar mi casita me he puesto de lo más fetichista.
Hoy fuimos con mi amigo el panameño de compras al supermercado árabe. Donde venden cosas un poco raras, pero baratas, y donde además encuentras cosas más baratas que en Carrefour (pero a punto de vencer, já).
En eso estábamos, cuando veo a lo lejos una vitrina curiosa... Y entonces voilá ! Otro supermercado árabe, pero esta vez con todo para el hogar... El paraíso para la dueña de casa !!!
Un sacacorchos (anoche tuvimos la indecencia de terminar abriendo una botella de vino con un tornillo, un tenedor y dos llaves), y un rallador por un euro cada uno. También tengo un cuchillo que corta decentemente (no sólo me deprimió la otra vez cortar zanahorias con un cuchillo de mantequilla, sino también me hice pebre las manos).
Al fin tengo una tetera, y dejaré de tomar té con agua hervida en la misma olla donde hago arroz, y lo mejor... un carro de compras !!!!!
Puede sonar de lo más consumista, pero estoy haciendo mi hogar.

miércoles, octubre 14, 2009

Recoger


Hay cosas de lo más curiosas. Como morir por la patria siendo un desconocido.
Como irse del país para entrar mar adentro en el "unomismo"
Como tener una profesora que viene de "Chile" Qué cosa más lejana y curiosa.
Igual que mis alumnos de origen
argelino
africano
marroquí
libanés
congolés,
pero todos bien franceses.
Tb hay cosas raras como que nos gusten tanto los fuegos artificiales. Como ver los pies del Sacre Coeur en Montmartre llenísimo de gente, sólo por ese hecho. La luz; la misma que debió encandilar a un primitivo homo sapiens alguna vez.

Hoy puse mi calientacamas. Se acabó la tregua otoñal en Paris.

Fotos: Fuegos artificiales en la fiesta del vino en Montmartre y cementerio de Mantes la Jolie.

viernes, octubre 09, 2009

Compras

Somos seres gregarios que nos gusta jugar a ser ermitaños
y sendentarios que ensayamos ser nómades.
Ayer me compré pantuflas en Carrefour
y hoy una bajada de cama en el supermercado árabe de la esquina